1. Oye Nencho


    Fecha: 09/01/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: wastedLalo, Fuente: SexoSinTabues

    ... acostumbrada veneración y luego me hizo colocar en posición de ordeño genital. Estuvo varios días con el tratamiento, pisándome los testículos con sus botas. La señora Teresa sabía cómo hacerme daño y se esforzó en que lo supiera yo. María, tras el incidente, vino a consolarme varias veces. Ya no era aquella joven a la que conocí el primer día que entré en el Centro, ahora era una mujer, toda una mujer, la más hermosa de todas, que seguía manifestándome gran cariño y afecto. ―Lo siento nencho , pero una de tus características es la resistencia al dolor y has fallado. Teresa tendrá que aplicarte unas sesiones especiales de adiestramiento en este sentido. No suelen mostrarse tan crueles como aquella estúpida pero no podemos permitirnos más errores. También en posición genital, me tenía a su lado. Ella sentada en su sillón, yo echado de espaldas a su izquierda. Teresa era zurda. Dejaba el brazo caído su mano sobre mi pene. Podíamos pasar horas en los que ella me lo acariciaba con una dulzura que no podía llegar a imaginar. La resistencia genital ya la habíamos ensayado anteriormente por lo que empezaba a aguantar largos períodos de caricias. Unas veces era con la mano, otras me hacía colocar delante del sofá para acariciarme el miembro con las suaves plantas de sus pies. Teresa empezaba el lento y dulce masaje y no lo detenía hasta que eyaculaba. Tras la eyaculación venía el castigo. La crueldad del castigo era inversamente proporcional al tiempo que había tardado en eyacular. ...
    ... Cuanto más tardaba menos cruel era. Llegó el día que tras varias horas de manosearme y con mi pene tieso como un palo, Teresa abandonó por cansancio. ―Diría que ya estás en las condiciones idóneas. Ahora sólo falta que eyacules a mi orden. ¡Córrete! – me ordenó sin tocarme. No me costó nada. Desbloqueé mi mente y el semen salió disparado como si me la estuvieran chupando. Lloré de felicidad cuando Teresa me mandó subir a su regazo y me abrazó y me besó en los labios metiéndome la lengua hasta la garganta como premio por mi aprendizaje. Me pareció terriblemente excitante e incestuoso. Era como besar a mi madre. Después me enterró la cara entre sus generosos pechos y me quedé dormido, con el pene aún enhiesto y los huevos a punto de explotar. El día que cumplí los 11 años fui comprado. Aquella mañana la joven Teresa me mimó especialmente después de hacerme pasar la noche en vela. Fue como si tuviera una premonición desde el mismo momento que María le anunció que debía prepararme para la exposición. ―Te va a doler, nencho , es un castigo pero también te irá bien para tu preparación, no se sabe nunca quien te va a comprar. La joven Teresa levantó la pierna. Yo le había tenido que calzar sus zapatos de salón negros de fino tacón que tanto me gustaban. Apoyó el tacón en la entrada de mi ano y presionó ligeramente. Sentí un ligero dolor en la roseta anal. ―Relájate o será muy doloroso,nencho. No pases pena, si tienes ganas de llorar tienes mi permiso. Gemí con angustia pero contuve ...
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