1. El calvario de Luciana (8)


    Fecha: 13/01/2020, Categorías: Grandes Relatos, Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos

    ... rebenque en las nalgas.
    
    -Vamos, muévase, a la casa, vamos!. –le ordenó y ella se puso en marcha. Llevaba pollera y muy pronto sintió una molestia considerable en sus rodillas desnudas, mientras Elba, cada vez que se detenía, le daba un rebencazo en el culo cuyo efecto se veía atenuado por la ropa, pero igual se sentía en alguna medida.
    
    Cuando llegaron ante la puerta principal Elba la abrió y le dijo:
    
    -Sígame.
    
    Y allá fue Graciela, desplazándose como un animal detrás del ama de llaves y mirando obsesivamente ese rebenque que la mujerona empuñaba con firmeza. Ya el dolor en las rodillas era intenso cuando debió subir la escalera que llevaba a la planta alta, pero no se atrevió a suplicarle al ama de llaves que le permitiera ponerse de pie. Dejaron atrás la puerta del saloncito, siguieron hasta el fondo del pasillo, el ama de llaves abrió la puerta y unos metros más adelante Graciela se estremeció al pasar ante las celdas. Miró el interior de una de ellas a través de la puerta enrejada y vio un camastro de hierro y contra la pared opuesta un inodoro, un lavatorio y una ducha con multifase. Se imaginó encerrada en esa celda y su excitación aumentó. Unos metros más adelante volvió a tener un estremecimiento al darse cuenta de que el destino final era la llamada sala de juegos.
    
    Elba sacó un llavero del bolsillo de su chaqueta y abrió. Se hizo a un lado y ordenó:
    
    -Entre.
    
    Graciela era un vértigo de sensaciones intensas cuando, siempre, en cuatro patas, entró en la ...
    ... sala y detrás de ella la mujerona.
    
    -Párese. –dijo el ama de llaves y ella obedeció con algún esfuerzo después de tan largo desplazamiento sobre sus manos y rodillas. Impulsivamente quiso limpiárselas pero al intentarlo se sintió tomada del pelo por Elba y recibió inmediatamente una fuerte bofetada:
    
    -Usted no puede ni siquiera mover un dedo sin que sea autorizada. –fue la explicación. –Se lo dije el otro día apenas llegó, pero parece que tiene muy mala memoria.
    
    Con los ojos llenos de lágrimas por el fuerte golpe en la cara, Graciela recordó que, efectivamente, el ama de llaves le había indicado días atrás que no podía hacer nada por cuenta propia. Tampoco hablar sin permiso y por eso contuvo una disculpa y permaneció callada.
    
    -Ahora va a desnudarse en el orden que yo le vaya diciendo. ¿Entendido?
    
    -Sí, señora Elba. Contestó tratando de dominar ese temblor que la sacudía de pies a cabeza. Pudo serenarse y escuchó la orden del ama de llaves:
    
    -Los zapatos. –y se los quitó para después sacarse la falda negra y luego la blusa de seda blanca. Al tenerla en bombacha y corpiño la mujerona hizo una pausa para deleitarse con esas piernas largas, de muslos torneados, esas tetas que el corpiño de media copa permitía apreciar en gran medida.
    
    -Ponga las manos en la cabeza y dese vuelta. –fue la orden y Graciela obedeció excitada de estar casi desnuda ante esa mujer que sabía la observaba morbosamente.
    
    “Me esta mirando el culo.” Pensó Graciela cada vez más caliente, y ...
«12...4567»