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Negación - Capítulo 7
Fecha: 09/02/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Gonza-Neg, Fuente: CuentoRelatos
... murmure, me hinqué para limpiar los residuos del placer que sentí hace unos segundos y varias cosas ocurrieron a la vez. La conversación hizo que me olvidara de mantener el tono de mis músculos rectales, al inclinarme mi esfínter se relajó y parte de su semen escurrió por mi periné. La comprensión de lo que había pasado me paralizó. Volteé a verlo, rezando para que no se percatara. Se movía velozmente por la cama, era una serpiente acercándose hasta llegar a mi lado, había algo oscuro en su mirada. Otro segundo después, su mano me tomaba firmemente por el pelo, desde la corona. - ¿¡Qué te dije!? – me gritó. Traté desesperadamente de zafarme, eso era transgredir los límites. - ¡Suéltame! – le advertí. - ¿¡Qué te dije!? – repitió. Me puso de pie con la fuerza de sus brazos, llevé mis manos a las de él tratando de liberarme de su agarré. Liberó su presión en mi cabello, y puso una de sus manos en mis mejillas, comprimiendo mi cara. Me escupió. - ¿Qué te dije? – habló lento, calmado, su tono era frio como el hielo. El odio de sus ojos me asustó. - Lo lamento… yo no… yo… - traté de excusarme. - Puta insolente – dijo, y me agarró firme del cuello, obstruyendo mi vía aérea, me arrastró a la cama y me empujó. Estaba aterrado, algo se descompuso en su mente, él estaba completamente desequilibrado. Su naturaleza violenta me apabullaba. Tenía que salir de ahí rápidamente, e idealmente vivo. Me volteó por las caderas dejándome con el vientre pegado a la cama. ...
... Sus movimientos eran violentos. Una de sus manos agarró las mías y las presionó en mi espalda. - Te mueves… te mato – me amenazó. Tragué saliva, ¿en qué momento sucedió esto? Con sus rodillas separó mis piernas, y se ubicó al centro. Agarró una de las almohadas con su mano libre y la metió bajo mis caderas, elevando mi pelvis y dejando mi ano a su merced. Un nudo comenzó a formarse en mi garganta, me sentía humillado. Aún sentía la humedad de su saliva, ahí donde su esputo colisionó en mi rostro. Sentí sus dedos. El índice y el anular, pude adivinar. Traspasaba mi barrera con ellos, entrando violentamente en mi interior. No había un dolor físico en su acción, eso ya lo había perdido. Era un dolor interior, espiritual, en el fondo de mi alma. Su dedos se ensañaron en mi interior, los abría, hacía fuerza en las paredes de mi recto dilatándome, rasguñaba. Él gemía con regocijo ante el espectáculo, yo me quedé inmóvil, mientras silenciosas lágrimas se escapaban de mis mejillas. No sentía dolor alguno. Pero no había placer tampoco. Sólo incomodidad y frustración. Pronto cambió de estrategia, comenzó a meter y sacar sus dedos velozmente, invadiéndome. El sonido me llegó y solo enervó mi ira hacía él. Su semilla lubricaba mi interior y sus dedos, facilitando su juego, enviando un sonido que llenaba el ambiente. Liberó mis manos y me presionó con un puño a la cama a nivel de los riñones. Dejé mis manos inertes a mi lado, ellas también perdieron la batalla. - Detente – ...