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36.2 Sigo observando curioso
Fecha: 28/02/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos
... la boca aprovechando que la tengo cerca y la necesito. Su boca sabe a alcohol y tiene un ligero olor a tabaco. -Estoy convencido de que le atraes y le gustas. –mi beso ha despertado su furia y no abandona mi boca, me da besitos cortos y rápidos en los labios y luego por todo mi rostro. -Detente, me estas llenando de babas. –no puedo contener la risa al ver su excitación y deseo que le ha venido tan repentino. Paso mi lengua por su lóbulo y el cuello, sabe saladito a sudor. Él juega con la suya imitándome y llega a mi boca, absorbe mi lengua y la chupa, es delicioso, la prensa entre sus labios como cuando abraza mi polla y hace fuerza para que le entregue más. -Mámame la polla Daniel. –más que un ruego es una orden, bajo mi mano y tiene su polla a cien, para romper sus pantalones, se la masajeo por encima de la tela y bajo su cremallera, él lo desabotona y puedo meter mi mano y llegar al calor que desprende, está húmeda, mojada más bien. -¡Qué burro se te pone! -quiero más preámbulo pero él está muy caliente. -¡Por favor, por favor! Dale tu boquita a mi polla. –a la vez que me habla va empujando mi cabeza, tengo que darme la vuelta y colocarme en postura inversa, bajo un poco sus pantalones y su bóxer para permitirme tener acceso a su periné y aspiro el aroma de su hombría, coloco mi mejilla sobre ella y la siento palpitar y como su sangre fluye y circula. Es maravilloso tener esa verga de almohada, marearme en el olor tan masculino que me llega y aspirarlo ...
... con placer. La meto en mi boca y chupo intensamente, debía de estar haciéndolo bien por los suspiros que dejaba salir de su boca además de palabras soeces que me excitan. -Así, así putito mío, te gusta mamar la verga de tu macho. –le hubiera contestado si tuviera la boca desocupada pero no podía porque mamaba hambriento de su miembro, esperando que me llenara con su leche. Lamía sus testículos pegada mi nariz a su vello púbico y acariciaba su ano con mis dedos, volvía a pasar mi lengua por sus pelotas y arrancaba algún pelo al pasar mi lengua por ellas. Aspiraba de su glande que no veía pero lo tenía retratado en mi cabeza, no dejaba de pasar mi lengua por ella, la relamía el frenillo y los pliegues de su prepucio y me la metí en la boca para saborear su glande que explotaba, entró hasta el fondo y me causó una pequeña arcada. Al poco tiempo sentí como corría el esperma por su conducto y coloqué el glande en la puna de mi lengua, dándole piquitos para excitarle, él también sentía que se corría sin remedio. -Bebe, bebe toda mi leche putita. –quería meterla más y yo no le dejaba hasta que convulsionó y empezó a lanzar sus latigazos de semen que pegaban en mi lengua y saltaban al paladar. No me había tocado y por poco me corro yo también de placer que sentía al llenarme de su varonil esencia, de su leche que me llenaba hasta desbordar de mi boca. Empecé a tragar su esperma sin dejar de chupar su glande que a veces se me escapaba resbalando de mis labios. La ...