1. Sumisión en la Antártida


    Fecha: 17/04/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Tahotlo, Fuente: CuentoRelatos

    ... chorreones de semen ya más escasos, saque el pene limpio de polvo y paja.
    
    -¡He notado el líquido cálido en la boca del estómago!, uunn que placer señor -dijo Carol emocionada.
    
    -Bueno ¡ahora a ducharse con agua bien caliente y a abrigarse que está arreciando el frío! -dije "dominador".
    
    -Muchas gracias Harry, ha sido algo increíble de verdad -me dijo Helios emocionado mirando "nuevamente" mi pene desnudo recién ordeñado.
    
    La calefacción estaba a tope desde hacía días, pero aun así se notaba bastante frío; nos sentamos todos juntos en la sala de descanso a comer con ganas, nadie hablo, solo se cruzaron muchas miradas y parpadeos.
    
    Después de más de dos semanas de tempestad (climática y erótica) un día me asomé a la ventana de mi habitación y vi que ya no nevaba y se veía un cielo azul intenso, bajé el termostato porque hacía calor. Luego al mirar junto con Helios las imágenes del satélite nos alegramos al ver que la gran borrasca aparecía disipándose en formaciones de nubes y claros pequeños.
    
    -¡Qué bien Harry, parece que sobreviviremos!, ¿sabes Harry?, soy otro distinto desde que presencio tus dominaciones, solo me falta un detalle, más bien una petición que quiero hacerte Harry -dijo Helios con ojos excitados.
    
    -Dime Helios, que puedo hacer por ti amigo.
    
    -Harry siento un gran deseo de ser yo también tu sumiso, como las compañeras, no te pido nada, pero deseo que quieras ser mi señor, seré tu sumiso úsame o no "lo que desees".
    
    -Me alagas Helios, ¡si deseo ...
    ... que seas mi sumiso!, pero sin condiciones, lo más seguro es que no te use de forma sexual, no soy gay, pero me satisface tener un sumiso; por ahora solo te daré órdenes, pero, ¡nada de juegos!, si dices si será hasta que yo diga ¡De acuerdo!
    
    -¡Sí mi señor!, soy su sumiso sin condiciones para que me utilicé como desde. -dijo Helios con ojos de deseo.
    
    -¡Desnúdate, arrodíllate y pon el culo en pompa! -ordene con un grito, después llamé a mis dos sumisas para que estuvieran presentes.
    
    Su culo peludo temblaba.
    
    -Carol quítate las bragas y méteselas en la boca a Helios -ordene.
    
    Al momento se bajó sus bragas de encaje y se las metió a Helios en la boca, después me quité el cinturón de cuero y agarré la hebilla en mi mano derecha y con el otro extremo comencé a darle correazos en el culo a Helios, ¡a derecha e izquierda!, le di más fuerte que a ellas, después de veinte correazos le pregunté:
    
    -¡¡Perro!! ¡Aún quieres ser mi sumiso!
    
    -Si mi señor, ¡para siempre! -dijo bajando más la cabeza y alzando el culo (Me sentí empalmado de poder), ¡Estuve a punto de penetrarlo!, pero no, eso no entraba en mis planes, "por ahora", así que retomé los azotes, ahora con más fuerza dándole otros diez correazos; las marcas del cinturón cruzaban su culo en todas direcciones, pero sin sangrar; me detuve y dije:
    
    -Ponte de pie, vosotras poneros a su lado y escuchar atentamente; pronto vendrán a por nosotros desde el recinto principal, ahora sois mis sumisas y mi sumiso, pero ¡nada de ...
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