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Engracia divina
Fecha: 15/05/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... prodigiosa. Recordaba los detalles más mínimos de cada situación que me contaba. Caminábamos muy despacio y yo escuchaba, sin interrumpirla, su relato. Le hice notar que debía empezar a apuntar cosas en la libreta, o se me olvidarían. Señaló una terraza en un jardín tranquilo. Pidió un café irlandés. Yo un agua con gas. Le dije que contextualizara un poco, lo cual la desconcertó bastante, así que le expliqué con otras palabras lo que quería. Me entendió enseguida. Había nacido en un pueblo cerca de Logroño y vivía en Zaragoza desde los seis años. No te cuento hoy nada de mis historias familiares, que eso da para cinco capítulos, me dijo. A los quince años me fui de casa y nadie me echó de menos, eso seguro. Fui dando tumbos. Me lie con unos okupas y viví con ellos hasta que los echaron. Luego conocí a Carlos. Le gusté y me llevó a su casa. Pasamos un año de puta madre. Hasta fuimos a Londres de viaje y a Marrakesh a buscar material. Bueno, el caso es que el tío se metió en problemas. Intentó liársela a un capo de la movida aquella y le salió como el culo el “bisnes”. Engracia era al parecer, una jovencita muy bella ya por aquel entonces. Con el tipazo que tenía podía cautivar a cualquier hombre. Sin embargo, su cuidado personal era escaso. Llevaba el pelo corto y vestía camisetas con las mangas cortadas, leggins, botas militares,.. Le encantaban los piercings y los tatuajes. Había tenido sus buenos momentos con Carlos, pero las cosas se torcieron para aquel camello ...
... de poca monta y la chica pagó con creces todo lo que el desalmado aquél le había dado hasta entonces. Un día Carlos la llevó a hacer una excursión. Iban en su coche en dirección a Teruel y en un lugar de la carretera se detuvo y la hizo bajar. Estuvieron un rato charlando.Las cosas se van a arreglar ahora, cari. Necesitamos un poquito de efectivo y tú lo vas a conseguir. ¿Yo? Le dijo ella.Pues no sé cómo. Un coche paró allí cerca y una pareja bajó. Parecía un matrimonio normal de mediana edad. Carlos los conocía, al parecer. Me miraban con interés y le dijeron a Carlos que trato hecho.Venga pelirroja, que te vienes con nosotros a pasar unas vacaciones, dijo el hombre. Era muy alto y parecía un policía o un militar. Muy serio y hablaba muy fuerte. ¿Qué pasa, Carlos?Le dije yoNada, cielo. Sube al coche que vas a ir con ellos a un sitio. ¿Un sitio?. Sí, bonita, me dijo la tía aquella que parecía una maruja normal, pero luego verás qué clase de zorra era… No era inusual que Engracia se prostituyera ocasionalmente aquellos primeros años. Tenían una relación muy abierta y ella se lo había hecho con algunos sujetos poco recomendables para pagar favores o conseguir género. Pero aquello parecía muy distinto. Se negó. No quería ir con aquella gente. Carlos intentó razonar con ella, pero no conseguía convencerla. Al final la metieron en el coche a la fuerza y la mujer sacó de la guantera una jeringuilla cargada. El hombre la sujetó del pelo y su compañera le clavo la aguja en un ...