-
LA HISTORIA DE ALICIA
Fecha: 23/06/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: iccs, Fuente: SexoSinTabues
... le dije que me diera ginebra, porque me gustaba beber y así no me dolería tanto. Durante un cuarto de hora estuve recibiendo la polla del violador en mis entrañas y poco a poco el dolor fue remitiendo, al tiempo que la ginebra también hacía sus efectos en mi cuerpo. --Parece que ya no te quejas tanto, dijo el tío. No me digas que te va gustando. Anda. Di que te gusta. Si ya no te duele y te empieza a gustar es que serás tan puta como tu madre. La conozco bien. Es una guarra. --Lo que de verdad me gusta es la ginebra, cabrón. Pero no pares de meterla y córrete cuanto antes. Quiero acabar de una puta vez con este suplicio. Me sigue doliendo, mucho, ¡hijo de puta! Mis palabras hicieron que redoblase sus embestidas y su polla entraba y salía de mi coño una y otra vez. En algún instante sí que sentí algo parecido al placer, porque imaginaba su polla como si fuera el plátano que no logré meterme esa tarde. Unos minutos más tarde sentí que sus esfuerzos se hacían más y más frenéticos y sus penetraciones más rápidas, al tiempo que mi respiración era cada vez más agitada. Pronto noté que algo caliente se derramaba en mi interior, como si me dieran disparos con una pistola de chorros de agua, como jugaba cuando era una cría. El muy cabrón se acababa de correr dentro de mi coño. Pero la cosa me gustó y no me importó que no me la sacase enseguida, sino que me siguiera follando otro ratito, pero más lentamente. Cuando al fin me la sacó, mi coño estaba muy dolorido y me escurría por mis ...
... muslos parte del semen que se iba saliendo de mi interior. Mi madre me dio la botella y me dijo que bebiera lo que me apeteciese. Así lo hice hasta que volví a quedarme dormida en el suelo del salón. Ese fue mi primer desmadre con el alcohol y mi primera vez en las relaciones sexuales. Nada placentero en su conjunto y con el consiguiente miedo a un posible embarazo. Afortunadamente, eso no se concretó. El domingo mi madre estuvo conmigo en casa, porque el bar de carretera abría solo a partir de media tarde. Me contó todo lo que había pasado y cómo el muy cabrón me había desvirgado. --Olvídalo, me dijo. Si quieres seguir follando hazlo con esos chicos del instituto que salen en el dvd que veías ayer. Al menos son de tu edad y no tienes que aguantar a hijos de puta cómo el de anoche. Para eso estoy yo. Ya sabes que llevo años haciéndolo. --Al final anoche me gustó algo, ¿sabes?; sobre todo cuando se corrió y me jodía más despacio. Pero no te preocupes. No tengo ganas de repetirlo; al menos de momento y, desde luego, no con los del instituto. Todo lo que hacen lo cuentan y pareceré una puta como las demás que lo hacen. Esas están en boca de todos y las tratan como lo que son: chicas fáciles. --Bueno; eso tienes que decidirlo tú. --Lo que sí te agradeceré es que me des consejos sobre cómo debo beber la ginebra. Me gusta hacerlo, pero no quiero que lo de esta noche se repita más veces. --Te vendría bien que durante unos días no la probases. Ayer cogiste dos buenas borracheras, ...