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LA HISTORIA DE ALICIA
Fecha: 23/06/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: iccs, Fuente: SexoSinTabues
... y sujetarme para que no me retirase, mientras intentaba meter cada vez su polla más dentro de mi boca. Pronto empecé a tener náuseas y unas arcadas muy grandes, hasta que me hizo vomitar, y llené su polla y su pelo púbico con los restos de mi cena y la bebida que todavía tenía dentro. Mi vómito le puso frenético y siguió metiendo su polla todo lo dentro que podía mientras gritaba algo parecido a: --Mámala, puta. Eres como tu madre. Dile a ella que te explique cómo lo tienes que hacer. Quiero que te comas mi polla entera. Mi madre me aconsejó cómo debía procurar que me entrase más y que me hiciera el menor daño posible y me daba de vez en cuando un poco de ginebra para que me animase. Al cabo de un rato se dio por vencido viendo que no podría tragarme su polla, por muchos esfuerzos que yo hiciera para intentarlo; como los que ya estaba haciendo. --Bueno, pues entonces te la vas a tragar por el coño. Ese sí que tendrá sitio para que te la meta entera. ¿Cuántos años dices que tienes? --Doce, respondí. Me faltan solo tres meses para que cumpla trece. --Entonces ya tienes edad suficiente. Venga, colócate en el suelo a cuatro patas; como si fueras un perrito. Y tú, le dijo a mi madre: sujétala bien; no quiero que se caiga del susto cuando le meta la polla hasta los huevos. No tardé nada en sentir cómo su verga, tiesa y dura a causa de nuestras mamadas, se colocó a la puerta de mi coño, que aún no se había cerrado del todo después de la medio metida del plátano. El tío comenzó a ...
... empujar con fuerza y sentí como se abrían mis entrañas a medida que esa tremenda polla intentaba hacer camino en mi interior. Empecé a quejarme desconsolada, pues era tal el dolor que sentía que pensaba que me iba a desmayar. --Dale ginebra, gritaba a mi madre mi violador. Mi madre me acercó la botella a los labios y permitió que bebiera un buen trago. Eso me tranquilizó, pero solo un pequeño rato. Enseguida el dolor se hacía cada vez mayor, hasta que el tío dijo. --No te ha engañado la niña. Es virgen. Pero lo va a dejar de ser enseguida. Dile que se prepare que se la voy a meter hasta el fondo. Mi madre me dijo que siguiera bebiendo. Tranquila Alicia, cariño. Solo será un momento. Una vez que te desvirgue seguro que enseguida pasará el dolor y te gustará que siga jodiéndote. Mientras, sigue bebiendo todo lo que quieras. No te importe si te emborrachas otra vez. Seguro que lo vas a seguir haciendo a partir de ahora. Cuando se empieza a beber no se termina nunca. Yo lo sé muy bien. --Vale, mamá. Dile a ese cabrón que me la meta cuanto antes. Quiero acabar de una puta vez. --No te preocupes, guapa. Allá voy, dijo mi violador. Dicho eso, sin otro aviso más, me agarró fuerte por las cachas del culo y metió su polla hasta que tropezó con el himen. Luego pegó un tremendo empujón y, entonces, sí que supe lo que era un dolor agudo. Sentí que algo me taladraba y pegué un grito que debieron oír hasta en Madagascar. Mi madre me tapó la boca, temerosa de que alguien pudiera oírme, pero yo ...