1. Noche de pasión en Lisboa (V): Odiseo y las sirenas


    Fecha: 03/07/2020, Categorías: Sexo Virtual, Autor: alfredo1257, Fuente: CuentoRelatos

    ... botella no fue equitativo y que Ana María se había llevado la parte del león. Amália estaba mucho menos perjudicada hoy que su hermana. En este momento, aproveché para pedirle que me dejase salir con Paulinha unas horas.
    
    - Amália me haría falta salir unas horas con Paulinha para hacer unas gestiones. No conozco la zona y me vendría bien como guía.
    
    - ¿Y por qué no voy yo contigo? Total no voy a hacer nada esta tarde.
    
    - Preferiría ir con ella. Si no te molesta.
    
    - ¿No te ha llegado con lo de anoche y quieres anotarte otra mujer de la casa en tu cuenta? – Me dice bajando la voz y en plan de broma.
    
    - Supondría un cambio con respecto a lo que ha pasado durante la semana ¿no crees? Además es simpática y me tiene aprecio – bromeo yo a mi vez.
    
    Entonces ella, sin duda a causa del embotamiento que arrastra todavía, comienza a tomarse en serio la insinuación
    
    - Alfredo, si es una niña – Me dice, dudando todavía y no queriendo creer que me la quiera beneficiar.
    
    Jodidas normas. Me las he saltado y alguien tiene que pagar por ello, y no voy a ser yo. Así que continúo la farsa y me quedo mirando a Amália con cara seria, sin decir nada. Ella, viéndome, Achina los ojos, furiosa y entre dientes me espeta:
    
    - No te atreverás. No serás capaz.
    
    Yo continúo sin decir nada y pongo cara de “no tengo que dar explicaciones”. Ella se da cuenta y me dice:
    
    - Perdona, no soy quien para pedirte explicaciones de nada. Puedes servirte de Paulinha el tiempo que necesites – ...
    ... remarcando el “servirte”.
    
    - Por cierto, ¿podríais prestarme un coche para esta tarde? El mío es incómodo y tengo la espalda rota del sofá.
    
    Sin inmutarse, me pide que la siga al garaje. Entramos y veo dos automóviles Mercedes Benz. Una berlina moderna de la que no soy capaz de identificar el modelo a simple vista y un 300 SL “alas de gaviota” del año 1.954, color negro con la tapicería en blanco fileteada de negro. Amalia me dice:
    
    - Escoge. El 300 SL fue legado directo de mi abuelo, ese al que yo afeitaba como te afeité a ti. Fue el último coche que condujo en su vida. El otro es el coche de mi hermana.
    
    El cuerpo me pide coger el 300 SL y salir a quemar kilómetros como un loco y no aparecer con él de vuelta hasta el domingo. Es un sueño de automóvil. Su valor en euros, en ese estado, es de siete cifras. Pero le contesto:
    
    - Para lo que yo lo necesito hoy, creo que el coche de tu hermana es más adecuado.
    
    Es cierto que si quieres vengarte matando a tu enemigo, es mejor que caves dos tumbas. Cuando Amália me da las llaves de la berlina, puedo ver sus ojos anegados. Se me partió el corazón y estuve a punto de tirarlo todo por la borda, pero seguí adelante con la farsa.
    
    Paulinha me llevó a Nazaré después de preguntarme que era lo que quería comprarle a la señora. Le dije que quizás algo de ropa o complementos y me llevó a una boutique bastante bien surtida y muy elegante.
    
    Después de que me mostrasen una serie de prendas, escogí para Amália un chal de lana de alpaca ...
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