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Noche de pasión en Lisboa (V): Odiseo y las sirenas
Fecha: 03/07/2020, Categorías: Sexo Virtual, Autor: alfredo1257, Fuente: CuentoRelatos
... agresión. También me informa de que la madre de Héctor ha contactado con ella por teléfono y le ha pedido que me agradezca las disculpas, en su nombre y el de su marido. En el fondo, la buena señora sabe la prenda que tiene en casa, e íntimamente, la compadezco. Terminamos de cenar y tomando café les pregunto a las chicas si les apetece tomar una copa y antes de que pueda contestar Ana María, Amália con cara de espanto, me contesta: - Vade retro, Satanás. Mientras me río a carcajadas, me sirvo para mí dos dedos de coñac en un balón y me siento de nuevo junto a ellas, con la intención de seguir conversando. Pero mi amiga comenta que con el ajetreo de estos días (sin hacer mención explícita a la noche anterior) se encuentra cansada y que se va a retirar ya. - Alfredo, cariño, espera veinte minutos antes de subir, por favor.- dice dándome un beso. - De acuerdo, en veinte minutos estoy contigo. Ana María aprovecha que su hermana se retira y me anuncia que ella tampoco está en las mejores condiciones para seguir la velada, así que se va a retirar también. Y dándome un beso en la mejilla, sube a la par de su hermana hacia las habitaciones. Me tomo la copa mientras voy haciendo balance mental de la semana y llego a la conclusión de que he conseguido que al menos una mujer de la casa no me haya tirado los tejos. Mejor, porque según mis normas, Marta entra en la categoría de jovencitas y está de muy buen ver. Me río de mi propia tontería y terminando la ...
... copa, me dirijo a mi dormitorio. Abro la puerta con cuidado, suponiendo que Amália está ya en la cama durmiendo y la veo reclinada en la butaca, con las piernas cruzadas, completamente desnuda, con zapatos de tacón y el chal que le he regalado echado sobre los hombros. Al verme entrar me dice: - ¿No creerías que iba a dejar sin estrenar tu regalo, verdad? Y levantándose se dirige hacia mí, me desabrocha la camisa y nos envuelve a ambos en el chal, al tiempo que nos besamos. Me desnudo y nos echamos en la cama, uno junto al otro. El chal que era la disculpa, ya está en el suelo junto al resto de nuestra ropa. Con la semanita que llevo solo me apetece estar con mi amiga abrazados y haciéndonos carantoñas. Ella lo intuye y no hace nada para ir más allá. Realmente he rebasado con creces mi ración de sexo, piensa amigo lector, que ya no tengo veinte años. Amália me agarra una mano y la lleva a su sexo y me pide que la masturbe lentamente, mientras me arrima un pecho a la boca. Así lo hago y mientras le beso y chupo el pecho, ella toma mi miembro y me corresponde con una masturbación lenta también. Estas maniobras al final dan como resultado que consigo una erección. Cuando ella lo nota comienza a mover su pelvis con más rapidez y en poco tiempo mordiéndose los labios, gime y tiene un orgasmo prolongado. Cuando ha terminado, viendo que yo estoy excitado todavía, se sube estirada sobre mí, me abraza con una mano por la cintura, pone otra en mi nuca y me estampa un beso ...