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De vacaciones con las primas del pueblo
Fecha: 12/07/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... podía levantarse ni articular palabra. El dolor volvió a niveles del día anterior y las lágrimas brotaban solas de sus ojos. - Se ha hecho mucho daño. – dijo Andrea, conocedora de que los problemas de su primo se debían a algo más que a esos botes. La mujer se asustó viendo el malísimo estado de su sobrino, que no dejaba de llorar y ni hacía el intento de levantarse. Luisa se puso en lo peor y decidió comprobar si su sobrino seguía siendo un hombre completo. Pero Fran se negó. - No tengas vergüenza, no voy a ver nada que no haya visto ya, y tus primas no van a mirar… chicas, daos la vuelta. – ordenó la mujer para convencer a su sobrino. Elena y Andrea obedecieron, pero en cuanto su madre desnudó a su primo volvieron a girarse. A Luisa le alegró ver los dos testículos en su lugar, pero le sorprendió que estuvieran amoratados y estaba casi segura de que estaban inflamados, porque el pene se veía desproporcionadamente más pequeño. - Uff que mala pinta…. – dijo Elena con cara de dolor. - Os he dicho que no miréis. Y no digas eso que lo vas a asustar más. – dijo Luisa. - No llevaba calzoncillos. – dijo Andrea, que sabía que su primo no se los había puesto porque le provocaban dolor. - Es verdad. Debiste haberte puesto, a los hombres les recomiendan ropa interior ajustada para montar. Debí habértelo dicho, pero como tus primas nunca han tenido ese problema no me he dado cuenta. – dijo su tía achacando el estado del chico a su la nula sujeción ...
... genital. Rápidamente lo llevaron al único médico del pueblo, una mujer de unos cuarenta años que atendía en su casa con la ayuda de una chica del pueblo estudiante de enfermería. - ¿Qué le pasa a este hombretón? – dijo la doctora al ver a las tres mujeres cargando al chico. - Un problema de hombre, precisamente. – dijo Luisa. - Se ha aplastado los huevos montando a caballo. – intervino Elena con una sonrisa mientras lo tumbaban en la camilla. La doctora lo desnudó y le pidió a su ayudante que le agarrara las rodillas para mantener las piernas separadas. - Más que montando parece que le han dado una coz. – dijo la joven enfermera mirando los destrozados testículos. Fran se moría de vergüenza estando desnudo ante cinco mujeres, tres de las cuales pensando que sus testículos son tan frágiles que han acabado así únicamente por montar a caballo. Y la situación empeoró aún más cuando la doctora le palpó los testículos para comprobar su estado. El chico intentó mantener el tipo, pero el dolor era insoportable y acabó suplicando que lo soltara. La enfermera se tuvo que emplear a fondo para mantener sus piernas separadas. La cara de las mujeres era de pura lástima, menos la de Elena, a la que no se le borraba la sonrisa. Todo ese sufrimiento y vergüenza para que le recetara un antinflamatorio y reposo. Al menos la doctora no encontró nada grave en sus testículos, aunque por su aspecto y el enorme dolor, Fran no sabía si fiarse demasiado. Los dos siguientes días los pasó ...