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De vacaciones con las primas del pueblo
Fecha: 12/07/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... frente sobre el hombro de Andrea. - ¿Quieres que pare? – preguntó preocupada. - No…. – se negó Fran, que a pesar del dolor no renunciaba al placer que estaba recibiendo. Luego bajó su rostro hacia el pecho de su prima y comenzó a besarlo, lamiendo y succionando sus pezones y agitando su cara entre ambas tetas. Con la aprobación de su primo, Andrea, siguió masajeando los colgantes órganos, pero Fran cada vez dejaba más peso sobre ella y sus piernas se iban separando. Así que decidió darle al dolorido chico una posición más cómoda: bajó su mano lentamente para ponerlo de rodillas y después, sin soltarle los huevos, lo tumbó con la espalda en el húmedo suelo. La chica soltó los testículos y comenzó a acariciar lentamente el pene de Fran, a continuación, bajó su rostro mientras miraba a su primo a los ojos y le besó el escroto. Ambos se sonrieron. La sonrisa del chico se esfumó cuando Andrea succionó su testículo izquierdo bruscamente. Ella notó el malestar del chico, pero esta vez lo ignoró y succionó el otro testículo. Miró hacia arriba y vio a su primo con gesto de dolor y miedo, replanteándose las buenas intenciones de su primita. Pero Andrea volvió a convertir el dolor en placer lamiendo los testículos que tenía en su boca y aumentando la velocidad de la paja. Al poco tiempo, la chica escupió las bolas de Fran y llevó la lengua a su falo, el cual lamió despacio hacia arriba hasta llegar a la altura del frenillo, donde permaneció ...
... unos largos segundos. Fran se retorcía de placer cuando se metió el pene entero en la boca y empezó a subir y bajar la cabeza mientras seguía lamiéndolo. Al mismo tiempo volvió a acariciarle el escroto con una mano, algo que Fran hubiera preferido que no hiciera, ya que al estar concentrada en la mamada, estaba siendo un tanto brusca con los doloridos testículos. Aun así él no se atrevió a decirle que le estaba haciendo daño y se concentró en el placer que estaba recibiendo en el pene, aunque sabía que en cuanto el anestesiante gozo terminara, volvería a sentir un dolor terrible en las pelotas. De todos modos, Andrea no le amasaba los huevos para darle placer a él, sino para el suyo propio, ya que estaba enganchada al tacto de los blandos y delicados órganos. No pasó demasiado tiempo hasta que la respiración del chico se aceleró y, tal y como esperaba Andrea, los chorros de semen empezaron a brotar hacia su boca. Pero la chica no se detuvo hasta que el cálido líquido cesó de salir, alargando el orgasmo de Fran todo lo que pudo. Cuando acabó se tragó el semen y se abrazó a su primo, que estaba totalmente exhausto, sin dejar de acariciar sus vacíos testículos mientras el agua seguía cayendo sobre ambos. Al final, después de tanto dolor, vergüenza y humillaciones, su prima Andrea había hecho que el viaje mereciera un poco la pena, o al menos eso pensó Fran hasta que el disfrute del orgasmo desapareció y volvió el terrible dolor testicular.