EL TORMENTO Y EL EXTASIS (2)
Fecha: 04/08/2020,
Categorías:
Incesto
Autor: Barquidas, Fuente: SexoSinTabues
... oídos llegó nítido el acompasado respirar de los dos durmientes, su hijo Emilio y su hermano Juanjo. Sí, tanto su hijo como Juanjo dormían profundamente tal y como ella esperaba. Abrió un poco más la puerta y se deslizó dentro de la habitación todavía más silenciosamente que hasta ella llegara. Se llegó a la cama donde Emilio dormía y moviéndole con suavidad le despertó. El crío, cuando abrió los ojos, vio ante sí el rostro de su madre que se inclinaba hacia él, con un dedo índice cruzándole los labios en señal de que no hiciera ruido. Emilio, fiel a la observación, dijo muy por lo bajinis • ¿Qué pasa mamá? ¿Qué quieres? • Que te vayas a dormir a la otra habitación, con tu hermana. Es que hijo, me apetece dormir con el tío… • Vale mamá. Hasta mañana… Emilio, que no Emilín, besó el rostro de su madre y salió de la habitación rumbo a la principal. Entonces Laura se acercó a la cama donde Juanjo dormía y se le quedó mirando… Se desató las cintas que sujetaban el camisón al cuello y dejó que éste se deslizara hasta el suelo quedando integralmente desnuda ante la cama. Al momento se metió en ella levantado la sábana, único abrigo que cubría el cuerpo de Juanjo. Se arrimó a él y empezó a besar su cuello y acariciar su cuerpo, su pecho. Al calor del cuerpo femenino y al contacto de los labios y las manos de Laura, Juanjo se despertó. • ¿Qué…? ¿Qué haces aquí? • He venido a entregarme a ti, a ser para ti lo que tú quieras que sea. Juanjo, te quiero muchísimo y la situación que ...
... tenemos, tú rehuyéndome, ya no la soporto. Hasta los niños están tristes por tu despego. Prefiero entregarme a ti, ser tu mujer, a continuar así… Laura calló mirándole y Juanjo no dijo nada. Por algún minuto ambos se encerraron en su mutismo, en una situación extraña pues no había tensión entre ellos. Antes bien se diría que estaban los dos relajados. A Laura le temblaban las manos… Bueno, temblaba toda ella, todo su cuerpo temblequeaba como una hoja. Estaba muy exaltada, pues una sensación de miedo e inseguridad la embargaba entreverada de enervadas emociones y anhelos sexuales. Sí, estaba dispuesta a quesu hermano la tomara, deseándolo realmente. Por enésima vez se preguntó qué era aquello, lo que en verdad sentía. Porque no es que estuviera “salida” sin más… No, no era así porque no era un hombre, un “falo” cualquiera, lo que deseaba, sino, específicamente, a él, aJuanjo, a su hermano a quien deseaba… A nadie más porque en ese momento, entregarse a otro hombre, le repugnaría. Una vez más, la pregunta no tuvo respuesta… No la tuvo porque Laura, una vez más, la dejó sin respuesta pues lo que su cerebro gritaba todavía la espantaba. Laura había acurrucado su desnudo cuerpo en el semi desnudo cuerpode su hermano, besándole cuello y rostro, acariciando el pecho de su hermano a la vez que él la mantenía abrazada pasándole un brazo por debajo del cuello en tanto la mano de ese brazo acariciaba el hombro y la mejilla de Laura por el lado del cuerpo femenino opuesto al que rozaba al ...