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Juegos Peligrosos. Capítulo # 3
Fecha: 16/08/2020, Categorías: Gays Autor: junior, Fuente: RelatosEróticos
... inmediatamente y más atrás fue yo. Nos sentamos en un sofá antaño. Recuerdo que estaba lloviendo y de vez en cuando los relámpagos que caían iluminaban la habitación. —¿Y qué has pensado? Viré mi mirada en su dirección, pero no lo pude ver, ya que estaba todo oscuro. —¿Pensar en qué? —Gruñí. Él se tardó algunos segundos en contestar. —En lo nuestro. —Murmuró. Ya sabía a lo que se refería. —Rodrigo… lo nuestro es un pecado. —Máximo… pero lo nuestro es solo un juego. Frené en seco. ¿Un juego?… Claro, la excusa perfecta para estar con Rodrigo. Ellos, todos ellos me hablaron de amor. Más no de un juego. —¡Siempre buscas la forma de convencerme! —Gruñí —Entonces… ¿Qué dices? —Solo si es un juego. —Dije riendo. Y sintiendo las mismas cosquillas de antes. —Eso es perfecto, porque te tengo un regalito de cumpleaños. Me emocioné pensando que era uno de esos regalos que uno espera cuando te dicen eso. —¿Lo tienes aquí? —Pregunté emocionado. Él hizo un ademán con sus labios indicándome que bajara la voz. —Sí… lo tengo aquí, pero no sé si tú lo quieras. —Susurró. Colocando su mano cerca de mí entrepierna. Cada vez que Rodrigo hacía eso de improviso mi corazón sufría mucho. El rose de su mano cerca de esa zona me ponía la sangre como el Magma. Me sofocaba. —¿Qué regalo es? —Susurré, cayendo en la tentación. Él se acercó a mi oído y dijo. —¿Quieres abrir el regalo? Yo asentí, con su rostro cerca del mío. Entonces tomó mi ...
... mano y la colocó en se entrepierna era algo muy abultado. —¡Dios! Pensé mientras lo masajeaba, y escuchaba sus gemidos de placer en mi oído. —¡Sácalo! —susurró, acariciando con su mano, mi entrepierna. Nuestros rostros se acariciaban mutuamente, sin que nuestros labios se acercaran. Poco a poco bajé el cierre, pude escuchar el ronroneo del mismo, mientras lo deslizaba hacia abajo. Metí mi mano y toqué el bóxer. Escarbé un poco y mis dedos consiguieron pene, el cual me preparaba para sacar, cuando… —¡Ya está lista la comida! —interrumpió la señora, y nosotros nos alejamos rápidamente. Él me imagino que se subió el cierre, porque lo escuché. Después de eso, ambos quedamos muy, muy picados. Necesitábamos matar éstas ganas que nos teníamos. Mi fiesta de cumpleaños fue magnífica. Hicimos un karaoque, bailamos, disfrutamos la pasamos genial y recibí varios regalos. Al día siguiente no pasó nada importante. Rodrigo se había ido con sus tíos y primos al cine y al parque. Al otro día. Me había levantado bien temprano. Algo me decía que debía hablar con Rodrigo. En la tarden me había zambullido a la piscina. Había mucho calor. Rodrigo inmediatamente salió de su casa y desde la puerta corrió para zambullirse en la piscina. —¿Hay calor verdad? —Me preguntó con una sonrisa pícara en su rostro. Pero yo me hice como que no escuché y me sumergí. No había pasado ni cinco segundos, cuando sentí que alguien me abrazó por la espalda, y algo más o menos duro se restregaba ...