1. Juegos Peligrosos. Capítulo # 3


    Fecha: 16/08/2020, Categorías: Gays Autor: junior, Fuente: RelatosEróticos

    ... fuerza. En varias ocasiones algunos gritos se le salieron, y yo lo callaba con una mano, mientras que con la otra sostenía su pierna. De algo tenía que servir las películas porno que una vez vi con mi primo.
    
    Después de unos excelentes minutos, mi pene estaba rojo, muy rojo. Y ya no iba a aguantar más.
    
    —¡Acaba dentro de mí!
    
    Yo hice una pausa para analizar lo que me había acabado de decir, y luego lo entendí.
    
    Continué y continué hasta que la explosión llegó. Esa explosión de adrenalina pura y satisfacción. Quedé con ganas de más, mi pene no se debilitaba por nada. Y no sabía si era bueno o no. después de unos segundos. Quité lentamente mi pene de su ano. Me gustaba ver como había quedado de dilatado, cuando de pronto vi que salía mi propio semen, con mi pene aún erecto, lo introduje, Rodrigo hizo otro gemido de dolor placentero. Pero el semen no se quedaba dentro. Y yo me estaba excitando otra vez.
    
    —¿Quieres continuar?
    
    —No sé. Esto es nuevo para mí. Estoy cansado, pero algo me pide más y no sé que falta. Por unos cuantos segundos más estuve penetrando a Rodrigo. Pero luego comencé a hacerle el sexo oral. Y allí comenzó la segunda fase. Ahora venía él. Y yo de verdad quería saber lo que se sentía eso.
    
    Cuando el pene de Rodrigo estuvo bastante erecto. Él me acostó bocabajo en el sofá.
    
    Pero antes de penetrarme, se recostó sobre mí, y me susurró al oído.
    
    —No quiero lastimarte. Así que avísame cuando debo parar.
    
    —Ok —Dije.
    
    Así mismo, mientras ...
    ... estaba recostado en mi espalda, y me abrazaba con una mano, con la otra posicionó su pene en mi ano. Al principio fue muy… Sabroso. Y estaba nervioso. Luego cuando ya su pene estaba posicionado, me abrazó con la otra mano.
    
    —Allí voy.
    
    No sé cómo explicarles lo que sentí… principalmente fue muy tierno conmigo. En todo momento me suplicó que aguantara un poquito más. Pero es que fue tan doloroso. Que jamás pensé que algo así fuera a ser placentero. Él logró meter todo su pene. Todo su monstruoso pene. La cuestión era que lo sacara. Tenía tanto miedo, porque me dieron ganas de ir al baño. Fue terrible.
    
    —¡Sácalo por favor! —Gemí, y él con toda la paciencia del mundo lo sacó.
    
    —¿Te duele mucho?
    
    Asentí. Pero después de echar un vistazo a su pene, todo estaba limpio.
    
    Pero no podía arriesgarme. Así que lo recosté en la pared, y comencé a hacerle el sexo oral. Hasta que acabó en mi boca. Fue una experiencia bastante extraña, ya que era como abrieras una llave a presión y lo que saliera de ella fuese un líquido espeso y con un sabor peculiar. Pero luego lo fue a escupir todo en el lavaplatos.
    
    Me había sentido muy mal por no corresponderle a Rodrigo.
    
    Los siguientes días estuvieron muy divertidos.
    
    Hicimos más fiestas en el estacionamiento con todos nuestros amigos. Y un día. Volvimos a robar la llave de la casa 5. Y allí también lo penetré, y él volvió a hacer el intento conmigo, pero esa vez aguanté un poquito más. Ése día lo hicimos en el sofá de cuero, que quedó ...