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Cogí con mi novia, su madre y sus hermanas (Capítulo 7)
Fecha: 30/10/2020, Categorías: Gays Autor: felodel2005, Fuente: CuentoRelatos
SÉPTIMA PARTE: Todo tiene su final Estando solo los dos en el Balcón me acerqué a Mariajosé, ella aún lucía enojada, era firme su carácter. Por mi cabeza jamás pasó la idea de cumplir con la sugerencia de Karla, solo quería contarle mi versión de lo que había pasado para contrarrestar lo que ella había visto. Cuando me disponía a explicarle que lo ocurrido con Karla había sido prácticamente una obligación, ella me interrumpió y sin titubear me dijo, “disfruta de los días que vas a compartir acá con Majo, porque apenas termine este paseo quiero que te alejes de ella. No quiero verla ni un día más junto a ti. Y si tengo que confesarle que hasta yo he sido partícipe de esto, lo haré”. Se fue y yo quedé solo allí en el balcón. Me quedé allí parado, divagando mientras miraba el mar. Pensaba en lo insoportable que sería para mi asumir que ya no podría estar más con Majo, era algo que no me cabía en la cabeza, de ninguna forma lo concebía. Meditaba la forma de salirme de este lío, pero lo único a lo que podía recurrir era a la negación. En ese escenario era mi palabra contra la de la mamá de Majo. Viendo lo extraña e increíble que podía resultar la historia para Majo, yo podría apelar a la demencia de su madre; argumentar que su madre estaba inventando cosas para hacernos terminar. ¿cómo se le iba a ocurrir decir que habíamos cogido, o que yo había cogido con otra de sus hijas?Siendo así, me di ánimos y pensé que todo iba a estar bien. Luego fui a la habitación para ...
... acostarme muy pegadito a mi bella Majo. Los días fueron pasando, la madre de Majo disimulaba muy bien su enojo. Karla también disimulaba muy bien lo descarada que era. La pasábamos bien durante el día, conociendo los sitios cercanos a nuestro lugar de vacaciones. Majo poco a poco iba cediendo a su resistencia. Su naturaleza le impedía contenerse y de a pocos se iba olvidando del bochorno frente a su hermana, pero ahora buscaba ser lo más precavida posible, por lo menos mientras alguien de su familia estuviera cerca. Recurríamos a cosas como irnos en el auto a las afueras de la ciudad y hacerlo allí, en el asiento trasero, o volver a los matorrales cercanos a las canchas de tenis, o tomar un duchazo juntos a las tres de la mañana, mientras todos dormían. Faltando un día para que terminara el paseo fui a la playa con Majo y su familia, solo faltaba Karla que había dicho que iría de compras. Mientras las mujeres de esta familia tomaban el sol para volver de las vacaciones con un lindo bronceado, yo charlaba y bebía unas cervezas con José, Mariano y Johnny, el novio de Esperanza. Johnny dijo querer volver a la cabaña para ir al baño, yo me ofrecí a acompañarlo para así poder recoger un porro que planeaba fumar con Majo al borde del mar cuando todos se marcharan. Apenas entramos escuchamos unos gemidos que venían del cuarto en donde se quedaba Laura. La puerta estaba ligeramente abierta; Karla, que a pesar de tener un cuerpo estupendo y poder cogerse al que le diera la gana, estaba ...