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Cogí con mi novia, su madre y sus hermanas (Capítulo 7)
Fecha: 30/10/2020, Categorías: Gays Autor: felodel2005, Fuente: CuentoRelatos
... resulta que tenés una capacidad para ser repugnante, tan forro que te coges incluso a mi madre… ¿Hace cuánto? ¿Cuántas veces? ¿Con quién más? ...”. Hizo una pausa, seguía llorando mientras esperaba una respuesta, respuesta que no llegaría, o por lo menos no de mi parte. Yo seguía ahí estático, callado sin saber qué decir. Esperanza se disponía a abrir su boca, pero justo cuando empezó a hablar, Majo la interrumpió. “Cállate, cállate que sos cómplice, estabas ahí parada tras la puerta escuchándolos, ¡maldita enferma!, ¿quién sabe cuántas veces lo hayas hecho? ... ¿Sabes qué?, lárgate, no quiero ni verte”. Su madre le recriminó hablarle así a su hermana y le recordó que estaba descargando su ira conmigo; Esperanza corrió hacia su cuarto y se encerró. Majo guardó silencio por unos segundos, me miraba fijamente; mucho rencor, muchísimo rencor reflejaban sus ojos. “¡Lárgate! ¡ahora mismo!, no vuelvas a aparecerte jamás en mi vida”. Empecé a caminar lentamente hacia la salida, no podía sostenerle la mirada a Majo. Cuando iba pasando junto a ella me detuve, levanté la cabeza, la miré a los ojos por unos segundos. Le pedí que me dejara explicarle, así fuera cualquier otro día, lo que había ocurrido. Y cuando me iba a responder con un nuevo insulto, le dije rápidamente que su madre me había dado viagra. Estuvo en silencio por un par de segundos y antes de que se animara a hablar yo tomé la iniciativa. Le dije que era imposible negarle lo que ella misma había visto. Sería un ...
... ‘caradura’ si negara lo innegable, pero le juré que era solo el efecto del viagra, que yo por su madre no sentía ni la más mínima atracción, que ella me había provocado, que realmente mi única inspiración era mi bella Majo. Mientras le decía esto busqué tomar sus manos, pero ella las quitó bruscamente. Entendí, debía irme y asumir que había perdido a Majo para siempre. Me di vuelta y continué mi camino. “¡Espera!, voy a comprobar por mi misma si lo que dices es cierto”. Rápidamente se desvistió, me empujó fuertemente a la cama, se aseguró de hacerlo tan fuerte que yo tuviera que caer. Su madre le gritó muy agitada, “¿Pero qué haces Majo? ¿No está claro que este hijo de puta no te merece?”. Majo me montó, buscando reprimirse, buscando guardarse cualquier gesto de placer o complacencia. Empezó a cogerme, a sacudirse fuertemente. El odio continuaba en su mirada. “Esto es absurdo”, dijo su madre mientras su madre se levantaba de la cama y se dirigía ala salida de la habitación. Majo le pidió que no se retirara, que hora la necesitaba más que nunca. La caliente madre de Majo se dio vuelta y permaneció allí, cruzada de brazos veía cuando su hija y yo cogíamos. Pasó un rato, increíblemente Majo había resistido bien el dejarse llevar por el placer, había dejado escapar unos cuantos gemidos y suspiros, pero realmente era tanta la furia que sentía que se había convencido muy bien de no mostrar placer; bastante bien para ser Majo. Luego de unos cuantos minutos montándome se detuvo. ...