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El que la sigue, la consigue
Fecha: 19/11/2020, Categorías: Grandes Relatos, Autor: esbomo, Fuente: CuentoRelatos
... de la falda y me las bajaba él mismo sin previo aviso. —Pero ¿cuándo? ¿Dónde? —Ah, en cualquier sitio de la casa, y a cualquier hora, no vayas a creer. Claro que se aseguraba antes de que no estuvieran las criadas ni lo niños. —Así que si estabais solos los dos, tú ya te mosqueabas. —Bueno, no siempre pero muchas veces sí. —Y luego ¿qué más te hacía? Sigue, sigue que esto me está poniendo de un caliente! —Generalmente me llevaba al salón o a la cocina. Depende. Me colocaba él en la posición que le apetecía y yo me tenía que levantar las faldas. —Y ¿en qué...? —Casi siempre era en el salón, de espaldas a él, de pie, bien agachada con los brazos apoyados en un sofá y las piernas muy separadas para facilitarle... Si era en la cocina, pues entonces me colocaba de frente con el trasero recostado contra una mesa para hacérmelo de pie; a veces me tumbaba sobre mi espalda al borde de esa mesa. —Y tenías que sacar bien el culo para... —Claro, claro. Él me había enseñado cómo le gustaba y yo me ponía así sin decir palabra. Era como tú, que decía así y sin rechistar. —O sea, muy posesivo y agresivo ¿no? —Sí, sí, sí, pero es que a mí me encanta así. De veras. A mí me gusta que el hombre me domine y me mande. De siempre, pero es que con él además me acostumbré a eso. Las mujeres tenemos menos imaginación que vosotros y somos más retraídas, más tímidas. La peor parte la lleváis vosotros porque se os tiene que poner dura, tenéis que ensartarnos y ...
... luego culear para haceros la paja dentro de nosotras. Mucho más trabajo que el nuestro, que lo único que tenemos que hacer es abrirnos de piernas. Con eso hemos cumplido. Como para encima andar una mujer con remilgos de igualdades y bobadas... —Me gusta que lo veas así: yo estoy plenamente de acuerdo. —Además a vosotros os urge más: cuando estáis salidos os joderíais a una vaca! —Hombre, precisamente a una vaca... no! Pero también nos gusta que seáis activas y... —Vale. Si lo queréis pues nos lo decís y os hacemos las cositas que nos encarguéis, pero... —sí, si llevas razón: yo prefiero a las tías que se someten a mis caprichos. —Si es que es mucho más cómodo para nosotras y para vosotros. Todos contentos ¿no? A las mujeres nos gusta que nos digáis cosas bonitas y cosas guarrísimas, que nos metáis mano, nos sobéis hasta hartaros, que nos coloquéis como queráis para daros los gustazos, que nos espiéis mientras nos desnudamos, que nos jodáis vivas y que nos hagáis la masturbación. Todo, pero todo, eh? Y la que no lo reconozca miente, porque por dentro somos todas unas putas aunque por fuera nos hagamos las finas y las educaditas. Si fuéramos a ver lo que pensamos y deseamos... yo creo que os caías de culo... —Bueno, sígueme contando que está muy interesante. Porque supongo que hay más. —No, si ya hay poco más. —¿Cómo le gustaba ensartarte? —Ay, pues a lo bestia: se ponía detrás de mí y zás!, de un solo golpe hasta dentro. No creas que andaba con ...