-
El que la sigue, la consigue
Fecha: 19/11/2020, Categorías: Grandes Relatos, Autor: esbomo, Fuente: CuentoRelatos
... preparaciones, tanteaba con la punta de la polla el agujero y una vez enfilado, de un solo empujón porque decía que prefería que estuviera "seca" para hacer más fuerza y que no le resbalara al entrar. Le gustaba vencer esa resistencia. No quería encontrarse el chocho encharcado y por eso no me daba tiempo a lubricar, a humedecerme. —Y te gustaba… —Me volvía loca sentirme medio atacada. Mis fantasías tratan casi siempre de que soy violada. Y luego me bombeaba, me culeaba agarrándome por la cintura hasta que se venía y se vaciaba dentro de mí. Yo creo que antes de conocerme a mí, él se había acostado con profesionales. Juergas con los primos, los amigos, ya sabes. Bueno, no es que lo crea: estoy segura de ello! Entonces el sexo matrimonial se le hacía insípido. Además a mí siempre me ha atraído mucho sentirme dominada. No digo que no sea muy bonito acariciarse y besarse antes de hacer el amor, pero por variar... Además si él me lo pedía no se lo iba a negar. —Te gusta que te ordenen ¿eh? Ser una sumisa... una esclava... —Sí, me gusta que el hombre lleve la voz cantante. Me da mucho placer y mucho morbo que me obliguen... —Vaya... vaya...! Por eso tu principal fantasía es que te violen ¿no? Dicen que todas las mujeres tienen fantasías en que son violadas. No sé si será cierto. —Yo creo que sí. Yo soy romántica en el amor pero en cuanto al sexo, prefiero ser sumisa y obedecer. Me resulta muy excitante! —Pero, y tú, ¿tú no contabas o qué? —A veces sí, ...
... pero después de él. Y si no, pues ya me daba yo masturbación si me había quedado caliente. —Por eso decías que te resultaba familiar lo del "polvo en seco" ¿no? —Claro. Él no me daba tiempo a mojarme... —¿Y duele más? —Ya lo creo...! Además te sientes muy utilizada para el placer de otro. —Eso ¿te gustaba? —Pues sí, mucho. Me tenía mandado que cuando yo le viera así, tenía que dejar a la velocidad del rayo lo que estuviera haciendo y desnudarme. Aprendí a hacerlo en tres segundos. Me quitaba todo menos los zapatos. Como tú decías antes lo de los zapatos puestos de las putas, ahora entiendo porqué el no me permitía quitármelos casi nunca: quería tirarse a su mujer como a una puta! Aunque a veces, después de correrse, me hacía la paja a mí. —Vaya, qué detalle! Por lo que cuentas, hablabais poco. —Nada. Cuando me lo hacía, sólo las órdenes que me daba. Ponte así, o haz esto, o lo otro... —Y eso... te gustaba... quiero decir, que no te sentías... —No, no. No sólo no me molestaba sino que parecía natural: para eso me tenía a mí, para darse gusto. Y a mí me encantaba que se lo diera conmigo. —Qué bien. Me encanta. A mí me gusta que la mujer durante el sexo sea sumisa y no rechace nada. Lo que pasa es que... bueno, y ahora más con eso de la igualdad de sexos, pues las mujeres estáis cogiendo el rábano por las hojas: que si esto sí, que si aquello no, que tú qué te has creído, que así no me gusta, que si yo prefiero... Una lata. Con lo bonito que es ...