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El que la sigue, la consigue
Fecha: 19/11/2020, Categorías: Grandes Relatos, Autor: esbomo, Fuente: CuentoRelatos
... sí! —Y tú ¿sabías que yo iba a por ti cuando me aparecía en slip o en pijama delante de ti dejándome ver los pelos de mi vello púbico o mis cojones? —Cómo no iba a darme cuenta: de todo! ¿Cómo no iba a saber que me tenías ganas? No soy tonta. Notaba perfectamente todo lo que hacías. Todo! Anda que cuando te pusiste a hacerte la paja en medio del salón...!!! —Y luego tú te dabas masturbación a tu chocho recordándolo, ¿no? —Por supuesto! Cada vez que te mostrabas así... sin ropa. O cuando te lo hacías ahí detrás en el baño... para que te oyera. Y en aquella ocasión, cuando volví a mi cuarto asustada por haberte visto en el salón, desnudo y cascándote la paja en la verga, me tumbé en la cama muy abierta de piernas, me subí el camisón y me puse a darme masturbaciones: varias veces. Como una loca. Desde que me dijiste que te gustaría hacerme el amor... al salir de la ducha, ¿te acuerdas? Y la primera vez que te vi en slip me gustaste con locura y empecé a desearte mucho. Esperaba ansiosamente volver a verte provocándome así, medio desnudo o sobándote: si algún día en que yo observaba que tenías oportunidad y no lo hacías, me sentía muy frustrada y temía que dejaras de mostrarte así, de provocarme, pero yo tenía que hacerme la ignorante y la estrecha porque nos han educado en que eso es malo; mirarte sin que te dieras cuenta de que yo te miraba ahí abajo y de que a mí me chiflaba. Lo que nunca llegué a pensar es que acabarías atreviéndote a joderme tan ...
... sabroso. —¿Qué hacías mientras escuchabas los ruidos de mis pajas desde el baño? —Bueno, lo dejaba todo porque me excitaba mucho. Me colocaba al lado de la ventana, me apoyaba en la lavadora y me subía la falda. Mientras escuchaba los golpes de tu mano sobre tu vientre al pajearte yo me metía la mano por dentro de las bragas y me tocaba... —Y... ¿te acababas?... —Sí, sí, claro. Cuando sentía que tú ya te estabas yendo y escuchaba cómo empezabas a quejarte fuerte, también yo me terminaba lo mío... —Cómo me alegro de que te gozaras: de haberlo sabido hubiera salido corriendo hacia la cocina para follarte allí mismo, pero como no lo sabía pues tenía que ir más despacio. A ver, Elvira, me voy a rasurar toda esta molesta pelambrera de la polla y de los cojones, ven y no pierdas detalle, le dije. Yo siempre he alternado temporadas afeitado con otras en que me dejaba crecer el pelo natural de toda esa zona; porque pronto caí en la cuenta de que casi la mitad de mis 16 centímetros de polla tiesa permanecía oculta por un muy tupido y larguísimo vello y las formas redondeadas de mis huevos casi ni se adivinaban. Ahora dedico cinco minutos de mi ducha matinal a afeitarme totalmente por delante, por debajo y por detrás. Tanto el hacerlo como acariciarme esa zona perfectamente rasurada a lo largo del día me produce un efecto muy erótico y me gusta empezar cada día dedicando ese rato a las zonas más erógenas de mi cuerpo. El caso es que fui al baño y volví con todo lo necesario. La ...