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El que la sigue, la consigue
Fecha: 19/11/2020, Categorías: Grandes Relatos, Autor: esbomo, Fuente: CuentoRelatos
... sonaran realmente estruendosos. Entonces aumentaba el ritmo y la fuerza con que pegaba en el estómago con mi brazo. Sonaba a golpe de carne contra carne. El ruido era escandaloso y no cabía otra explicación plausible para explicar su origen que la de un tío masturbando su polla para deslefársela: .... Plaff!!! plaff!!! plaff!!! Y ya finalmente, cuando me venía el gustazo y empezaba a tirar lefazos, jadeaba bien fuerte para que ella lo oyera: aaaahhh!!!... aaaahhh!... Al instante escuchaba invariablemente cómo poco a poco se reanudaba el trasiego de platos, sartenes, etc. Eso demostraba que mi suegra había interrumpido su trasiego durante mi actuación. Había parado para escuchar! Y quizá... solo quizá, para realizar... "algo más íntimo"... Muy bien, mi plan estaba funcionando tal como lo estaba planeando. Yo me corría sobre la parte delantera y externa de mi slip, dejándolo chorreando pues mi lefa es muy abundante. Me lo ponía de inmediato y sin perder ni un segundo dejando al descubierto mi vello púbico por encima, salía corriendo hacia la cocina para darle los buenos días. Mi rostro aún no había recuperado ni de lejos la mínima normalidad, ni mi ritmo respiratorio estaba aún acompasado después de haber jadeado de placer: una indecencia, vamos. Quería que ella me notara muy alterado, que percibiera de forma obscena todo el rescoldo físico de mi agitación orgásmica, que viera mi prenda íntima empapada y transparentando la pelambrear que apenas alcanzaba a cubrir. Observar ...
... su propia agitación, su nerviosismo, su mal disimulada sensación de normalidad: como si no hubiera pasado nada! Eso sí que era muy sensual. Ella hacía esfuerzos para mirar a cualquier sitio... menos al sitio que estaba loca por mirar. Su azoramiento me excitaba. Saber que ella sabía. Vaya si sabía. Saber que los dos sabíamos pero que íbamos a comportarnos como si no supiéramos. Jajaja... —Hola... —Hola. —Buenos días, ¿qué tal...? —¿Qué haces?... —Ya ves, preparando... —¿Qué habrá hoy de comida? —Pues... hoy, puding de pescado... —Ah, ya... ya veo... qué rico!... Bueno, voy a ver si me ducho, ¿está encendido el calentador? —Sí, sí, claro... Con frecuencia viajábamos a una casa que mi suegra tenía en cierta aldea asturiana. Uno de esos viajes lo aproveché para hacer un nuevo y ya casi definitivo avance. Un día por la mañana me armé de valor y me levanté el primero de los tres. Cuando oí ruido en el dormitorio de mi suegra supe que ya empezaba a levantarse. Fui al salón, me quité rápidamente el pijama quedándome desnudo por completo, de costado, y con mi verga dura como un poste me arrimé a una esquina de la mesa, formé una "O" con los dedos anular e índice de mi mano derecha y pasando por ella el tronco de mi cipote empecé a bambolear mi cuerpo en un movimiento de vaivén como si me estuviera follando y culeando un chocho. Se me saltaba el corazón cuando Elvira salió en bata de su dormitorio como todas las mañanas y se encontró de cara con el ...