1. LA CASA DE LAS PERVERSIONES 4


    Fecha: 03/12/2020, Categorías: Incesto Autor: Hansolcer, Fuente: SexoSinTabues

    ... cueva eran ajustada y mi polla a duras penas avanzaba. Centímetro a centímetro le fue entrando, pujaba, sus piernas tensas. Por momentos creí que me diría que ya no pero ahí estaba con toda mi garrote adentro, hasta el fondo. Su panocha parecía haber sido creada como la funda perfecta para mi verga. Nunca antes y a pesar de haber follado con tantas chicas de su edad me había encontrado con una vagina como aquella. Carnosa, jugosa y apretada, era una vulva que invitaba a ser cogida. Sentí su cuerpo relajarse, Teresa parecía gritarme que estaba lista y ahora si empecé a metérsela y sacársela. Se la sacaba casi toda y luego se de la dejaba ir una vez más hasta sentir como chocaba en su interior, cada embestida un gemido, un ahh de placer, un resoplido de gozo. Sus manos no dejaban de magrearse los pechos, por momentos parecía que Teresa estaba viviendo lo inimaginable, su vulva totalmente llena, a full de carne. Parecía que aquellos 17 cm hubieran sido diseñados exclusivamente para ella. La posición en que estábamos me permitía follarla y también disfrutar de sus pechos. Sin dejar de culearla se los besaba, se los chupaba. Era algo rico sentirla totalmente empalada y al mismo tiempo comerme aquellas chichotas que se movían como gelatina a cada vez que mi polla visitaba sus entrañas. Los minutos pasaban, el ritmo de los follaba ahora era con la firme intención de hacer llegar al otro a meta. Teresa no podía ocultar que estaba próxima a vivir el éxtasis, porque la había sentido ...
    ... como había sido víctima de una serie de mini orgasmos, la había sentido retorcerse y gemir de gusto pero la experiencia me decía que le faltaba. Que era Ahora cuando verdaderamente iba a saber lo que era coger y llegar al clímax sexual. Respirábamos cansados y parecía no importarnos el que pudiera escucharnos. El plaf plaf de nuestros cuerpos chocando sólo era uno más de los ruidos de aquella cogida en aquel terreno baldío. La vagina de Teresa se había puesto reseca e increíblemente parecía como si se ampliará y quisiera tragarme completo. Ella no dejaba de apretarse las chiches y como si hubiera perdido la voz una y otra vez suspiraba y pujaba como si aquello que sentía le causará dolor y gozo a la vez. Algo como fuego me confirmo que Teresa había acabado, algo que poco a poco se fue resbalando por mi pene y ahora salía del chocho de ella. No se en que momento lo decidí, pero un pensamiento morboso hizo que sin consultarle a Teresa yo me subiera de un salto a donde ella estaba acostada y sin darle tiempo me coloque de tal manera que casi quede sentado sobre su estómago y tomando sus tetas puse mi verga entre ellas. Quería acabar sobre aquellas chichotas, era algo que había fantaseado desde el momento en que se sacó el brasier para que se las chupara. No paso mucho tiempo, una y otra vez culie entre sus pechos. Teresa parecía haber entendido lo que pretendía y quizá también hasta le ganó el morbo de hacerme acabar sobre ella. En mis últimos momentos ella misma me masturbo hasta ...
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