-
LA CASA DE LAS PERVERSIONES 4
Fecha: 03/12/2020, Categorías: Incesto Autor: Hansolcer, Fuente: SexoSinTabues
... hacerme correr en grandes chorros de leche que fueron a caer por todas partes. Sobre Teresa, sobre el tapadera de cemento y hasta en el suelo, porque los primeros chorros salieron tan fuerte que no llevaban rumbo ni dirección. Había sido una acabada como pocas, ella parecía tan satisfecha que hasta halo mi tranca hacia su boca y tímidamente la beso como agradeciéndole. Quizá nos hubiéramos quedado más tiempo y hasta hubiéramos repetido lo que acabamos de hacer, pero escuchamos ruidos y pasos que se dirigían hacia nosotros. Definitivamente alguien se abría camino entre el monte e iba hacia donde estábamos. ¡Teresa! ¡Teresa! Escuchamos decir. Era Yadira. Mi cuñada. Se le escuchaba preocupación en la voz. En pocas palabras nos explicó que la mamá de Teresa venía a buscarla, alguien la había visto besándose con un chico y luego entrar a donde estábamos. Ponte la ropa – dijo y sales por el otro lado. Si alguna duda teníamos, afuera se escuchaba voces y gritos llamando a aquella niña que recién había recibido la cogida de su vida. Luces de linternas alumbrando y voces acercándose, a punto estuvo de que yo igual saliera por donde ya se había ido Teresa, pero mi cuñadita me dijo que me quedara con ella. No saben que eres tú y yo puedo decir que todo el tiempo has estado conmigo y como si tuviese todo planeado la vi sacarse su ropa interior y dándomela para que se la guardará se sentó sobre el brocal del pozo y abriendo totalmente las piernas me pidió que la cogiera. Hazme el amor – ...
... dijo. Nadie va dudar de alguien a quien encuentras cogiendo. Benditos 17 años, acababa de deslecharme en aquella vagina apretada y ahora me permitía estar adentro de mi cuñada, esa ninfómana de 15 años que no perdía tiempo y a la menor oportunidad me buscaba para tener sexo. Teresa - escuchamos decir. Se que estas ahí. O sales o te voy a traer del pelo. La blusa desabotonada dejando ver aquellas tetas grandes, ella y yo abrazados besándonos con pasión, mi culo desnudo moviéndose rítmicamente, tuvo que ser una imagen para quedar por siempre en la memoria. Nos alumbraban cono intentando descubrir si aquella hembra que gemía no era su Teresa. La señora que hablaba se llamaba Carmen. Era una vecina de los García. La acompañaban sus otras tres hijas y dos señoras que vivían cerca de donde ella. Quedaba claro que me estaba cogiendo a alguien que no debía. - Apague esa luz Doña Carmen – dijo Yadira molesta. Que no sabe que es mala educación alumbrar a las personas. - ¿Yadira? ¿No has visto a Teresa? Quizá entendían que no era el mejor momento, pero ver al alguien con los pantalones abajo y en medio de las piernas de una chica de 15 no era algo de todos los días. Talvez le ganó la curiosidad y aunque ya no nos iluminaba directamente si parecía que su interés era el constatar que efectivamente Yadira estaba totalmente empalada por su cuñado. Eran las chismosas de la comunidad. De la gente que vive su vida y quiere vivir la de las demás. Pero Yadira era una García y esa familia parecía ...