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La bibliotecaria ninfómana (Parte 2)
Fecha: 12/12/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Paul Fucker, Fuente: CuentoRelatos
... deseas que te acompañe a tu casa? —Le dije buscando estar un poco más con ella. —No. —Me dijo fríamente. Pasé por el dintel de la puerta y me volví para despedirme. Gloria se acercó y me dio un beso en la mejilla. —Chao, hermoso. —Me dijo y de inmediato cerró la puerta. Suspiré un par de veces, y me di la vuelta para salir del aquella casa. Solo entonces noté que ya era de noche pues las tinieblas dominaban el lugar. De repente un foco se encendió en el pequeño pasillo. Levanté la mirada y busqué el reloj que estaba empotrado en la pared encima de la puerta de ingreso, marcaba el nueve. Enseguida me encaminé a mi casa, pensando en todo lo que me había sucedido aquella tarde y noche. Capítulo 11. Al día siguiente fui a clases, a pesar del estado melancólico en el que me hallaba, pero a diferencia de Juan, me abstuve de contar a mis amigos acerca de la experiencia que había tenido en la pequeña biblioteca. Sin embargo, necesitaba conversar con Juan, deseaba saber sobre su relación con Gloria. ¿Qué había sucedido? ¿Cómo le había ido? ¿Seguían viéndose? Tenía muchas preguntas que hacerle. Pero no deseaba que mis otros amigos se enterasen. La oportunidad se dio una semana después cuando luego de clases me lo encontré solo en la salida de la facultad y lo invité a tomar una cerveza. Juan tenía dos pintorescas costumbres: ser un descarado mujeriego y un empedernido amante de la cerveza. Luego de conversar de eso y aquello, decidí que era momento de ...
... preguntarle acerca de Gloria. — ¿Recuerdas que nos contaste de la bibliotecaria que te habías culeado? ¿Aún la sigues viendo? —No. —Me dijo Juan. — ¿Y qué pasó?, ¿amor de una noche? —No, era una mujer media rara. La fui a ver el otro día, y cuando le propuse culear de nuevo me mandó al diablo. No pude evitar reírme. Juan despreciado por una mujer. Pero inmediatamente sentí curiosidad. En verdad que Gloria era una mujer misteriosa, o “media rara”, como bien decía Juan. —Tal vez le dijiste algo que la ofendió. —Le planteé. —No, no sé. Como te digo era una mujer rara. Luego que la cogí, me hizo prometer que no la buscaría, y tampoco quiso darme su dirección o su teléfono. —Dijo Juan y se tomó un sorbo de cerveza.— Pero, la volví a buscar una semana después, y esa vez ya no quiso nada. —Pues qué raro, eh. —Le dije sonriendo. —Pero, no importa, porque igual me la cepillé una vez. —Dijo con aire jactancioso, pero casi inmediatamente Juan asumió una actitud taciturna por varios segundos. —Tengo que irme. —Me dijo, y se tomó de un solo trago el resto de la cerveza que le restaba. — Yo también. —Le dije; dejé el vaso a medio tomar, y salí con mi amigo a la calle donde nos despedimos finalmente. Capítulo 12. Tres meses después de la intensa sesión de sexo que tuve con la mujer de la biblioteca, finalmente había conseguido superar la melancolía que había tenido por su negativa de volvernos a ver. Aunque no por eso la había olvidado. Su recuerdo permanecía ...