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La bibliotecaria ninfómana (Parte 2)
Fecha: 12/12/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Paul Fucker, Fuente: CuentoRelatos
... innato en mi mente, pero había superado la pérdida, o más bien el alejamiento. Pero entonces, sucedió algo. Me encontraba subiendo las escalinatas que conducían al edificio de la Facultad, inmerso en varios pensamientos, hasta que finalmente llegué al inicio del amplio corredor enmarcado por una gran puerta de vidrio, fue cuando escuché una voz que me hizo reaccionar de inmediato. —Hola Pablo. Regresé a ver hacia el lugar de donde provenía la voz femenina que me resultaba muy familiar. Se trataba de una mujer alta, casi de mi estatura, cabello recogido en forma de cola de caballo, grandes gafas negras, labios carnosos, cuerpo esbelto y frondoso cubierto por un vestido azul oscuro, medias de nylon negras transparentes y zapatos negros con tacones medianos. La incertidumbre se apoderó de mí. Su voz me recordaba a alguien pero, su imagen actual contrastaba con la reminiscencia que tenía. — ¿No te acuerdas de mí?, porque yo sí me acuerdo de ti, y de lo que hicimos. —Dijo la mujer con tono picante esbozando una sonrisa lúbrica. Enseguida se quitó las gafas. Solo entonces la reconocí, aunque, estaba diferente, era Gloria, pero en una faceta mucho más formal y elegante. —¿Gloria? —Le dije, sorprendido. — ¿Cómo te va? —Me dijo, acercándose a mí.— ¿Me extrañaste? —Dijo deteniéndose a unos treinta centímetros de mí. —Hola. —Le dije inocentemente, y me quedé mirándola deslumbrado. La mujer sonrió generosamente y me miró fijamente, sentí que de ...
... inmediato mi verga se endurecía dentro de mi pantalón. Un silencio de segundos se cernió en ese momento, incómodo para mí, mas no para ella, que seguía adoptando la misma actitud desenvuelta y segura. — ¿Y qué haces aquí? —Le dije. — Vine a verte. —Me dijo inmediatamente.— He estado buscándote desde hace una semana. — ¿A mí? —Le dije con incredulidad. —Supongo que yo tengo la culpa, debí pedirte más señas sobre dónde buscarte. —No entiendo. Me hiciste prometer que nunca te buscaría. ¿Lo olvidaste? Me dijiste que no volviera a esa biblioteca. —Cierto, y cumpliste, por eso estoy aquí. —Me dijo con tranquilidad. — ¿Qué? —Le dije sin entender qué mismo pasaba. —Nunca dije que yo no podría buscarte. —No, pero… —Le dije, mas no pude terminar la frase porque me interrumpió. — ¿Te parece que soy una mujer común? —Me dijo. —No —le dije—, eres muy diferente a las demás mujeres que conozco. —Me gustan los hombres que tienen palabra de honor. —Dijo y se remojó los labios con su lengua, y enseguida me hizo una pregunta.— ¿Sabes cuántos hombres han estado conmigo en la biblioteca? Entre excitado y asombrado, me limité a responderle encogiéndome de hombros, señalando mi desconocimiento. — Muchos, pero solamente tú honraste la promesa que me hiciste. —Dijo acercándose aún más.— Unos, volvieron al día siguiente, otros, al siguiente. En menos de una semana todos habían vuelto rogándome por una gota de mi sexo, todos volvieron, menos tú. Tú cumpliste tu ...