1. Noche de pasión en Lisboa (XII): Duelo en OK Corral


    Fecha: 24/12/2020, Categorías: Grandes Relatos, Autor: alfredo1257, Fuente: CuentoRelatos

    ... orgullo hace que no quepa dentro.
    
    De vuelta en la quinta, hoy sábado, las mujeres han estado todo el día comentando el día de ayer y lo bien que lo han pasado. Un poco harto de la conversación he salido a pasear con Bolacha y he vuelto justo para la hora de la cena.
    
    He entrado por la puerta principal y al oírme en el interior de la casa, Amália, desde la cocina me dice en voz alta que me asee y me siente a la mesa, que ya está puesta, y vamos a cenar inmediatamente. Así lo hago, y al sentarme observo que hay puestos cinco cubiertos. Eso solo puede significar que Paulinha cena hoy con nosotros, algo que no suele hacer los sábados, casi desde que sale con Filipe. Es un poco raro, pero no le doy más importancia.
    
    Entonces entran las cuatro, trayendo la cena. Extrañamente todas vienen vestidas con una bata de casa cerrada hasta el cuello. Depositan la comida sobre la mesa, y como obedeciendo una orden, se despojan de la bata al mismo tiempo, quedando ante mí completamente desnudas. No doy crédito a lo que estoy viendo y aprovechando mi estupefacción, Amália me informa:
    
    —Amor mío, hemos estado hablando entre nosotras, y hemos acordado que el duelo no fue demasiado limpio. Realmente no tenías ninguna oportunidad. Aun así no te quejaste en ningún momento, e incluso pagaste la peluquería de las cuatro, lo que excedía ampliamente tu obligación con la apuesta. Por lo tanto y por unanimidad, hemos decidido darte por ganador de la misma y la estamos pagando. De acuerdo con ...
    ... los términos pactados, y si no nos falla la memoria, puedes ver y tocar todo lo que te apetezca.
    
    Podría parecer el sueño de cualquier hombre. Cuatro bellezas completamente desnudas y a su disposición, pero la verdad es que me encuentro bastante incómodo. A las otras tres ya las he descrito en otras ocasiones, pero la presencia de Paulinha me produce desasosiego. Y no, no voy a describirla. Solo diré que no desmerece en el cuarteto. No quiero que nadie corra peligro de tener síndrome de túnel carpiano o lesión de codo de tenista a la salud de mi nieta. Les pido a Marta y a Paulinha que se cubran y me responden que los términos de la apuesta no se lo permiten, que el pago es así y no hay vuelta atrás. Entonces Ana María, para no perder comba me propone que si me encuentro violento, puedo desnudarme yo también, y ahora soy yo el que se atiene a los términos acordados, negándome a despojarme de la ropa.
    
    Mientras vamos cenando el ambiente se va relajando y nos encontramos todos mucho más a gusto. Y entonces, de repente, se me ocurre como vengarme por no haberme votado la familia.
    
    Levantándome de la mesa, me sitúo detrás de Ana María y alzándole los pechos, se los acaricio al tiempo que le pellizco suavemente los pezones, disfrutando al máximo de lo que estoy haciendo (recuerden que ellas están pagando una apuesta, pero yo me estoy vengando). Mi cuñada disfruta con las caricias, pero al mismo tiempo, todavía está un poco mosqueada, aún recuerda como la traté en Lisboa, en su ...
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