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Noche de camioneros
Fecha: 18/02/2021, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... en los que el miedo alcanza cotas casi insoportables. Uno nunca acaba de saber si aquel que tiene en frente, mirándote de arriba abajo, comprobando tu disimulada desnudez y tu actitud de puta de barrio chino, te mira simplemente sorprendido, molesto por la exhibición del mariconazo que tiene en frente o buscando en ti aquello que ofreces. El cruce de miradas dura tan solo unos instantes, pero son los suficientes como para que el corazón se te salga por la boca. La sensación, una mezcla de miedo, angustia y placer resulta difícilmente entendible para aquel que no la haya experimentado antes. Mi experiencia con camioneros y la relación de años con alguno de ellos me han enseñado que están acostumbrados en sus viajes a este tipo de situaciones. Que, más en el extranjero que aquí, hay Áreas de Descanso para camioneros que funcionan, literalmente, como lugares de cita y encuentro para el sexo fácil, dónde los que se ofrecen, se atreven incluso a tocar en las puertas de los camiones. En la mayoría de casos, cuando el camionero te ve fijándote en él, simplemente no muestra interés alguno o corre la cortinilla hasta que te vas. En algunos casos, hacen algún tipo de aspaviento o gesticulan en señal de desaprobación y en los menos, o se ríen entre sorprendidos e incrédulos o muestran algún tipo de interés. Me he recorrido ya toda la parte central del parquin, aquella en la que hay mayor concentración de camiones y a excepción de alguna falsa alarma, nadie ha dado señales de ...
... buscarme. Empiezo a dudar a cerca de la existencia real de mi cita, ni sería la primera vez, ni tampoco la última, en la que se me hace acudir simplemente como broma pesada o arrepintiéndose en el último momento, por miedo o por no resultar de su agrado. Los nervios se van calmando, los latidos vuelven a su estado normal y el miedo deja paso al discernimiento. Llego al extremo derecho del parquin. Hay allí aparcados cuatro camiones, un par de ellos justo al lado de una de las farolas fundidas. De los cuatro dos tienen matrícula polaca, así que los descarto de inmediato y una cuantas plazas más allá, los otros dos están aparcados el uno al lado del otro, dejando entre ambos la farola fundida. Ambos son de matrícula española. A medida que me acerco al que me queda más próximo puedo ver la silueta del camionero asomando por la ventanilla bajada. Está fumando y las bocanadas de humo se distinguen perfectamente al contra luz en el húmedo ambiente nocturno. Permanece con la luz de la cabina apagada y la farola fundida junto a la que se encuentra estacionado apenas deja apreciar su apariencia. A medida que me acerco veo que se trata de un hombre maduro, de entre cincuenta y sesenta años, de pelo tan abundante como canoso, poblada barba y aspecto descuidado. Lleva puesta una camiseta de tirantes por la que asoma una abundante mata de vello, extremadamente largo y rizado. Tiene el brazo que sostiene el cigarrillo colgando por fuera de la ventanilla, un brazo bien formado y definido, ...