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Putas de Alicante, entre todas, las más excitantes
Fecha: 20/02/2021, Categorías: Grandes Series, Autor: Peregrino, Fuente: CuentoRelatos
... el asunto no debía escapárseme de las manos y estropear lo que seguramente depararía grandes alegrías. Con este espíritu la follé con ganas durante unos diez minutos, agarrado firmemente a sus caderas, dirigiendo su cuerpo para asegurarme el mayor placer posible. Y es que en ese momento ella dejó de ser lo más importante, como está mandado en este tipo de situaciones. No obstante, una vez hubimos cambiado de posición, ella mirando al techo, con las piernas bien abiertas, y yo de rodillas entre sus muslos, la imagen de mi esposa, inesperadamente, acudió a mi mente para martirizarme y con intención de arruinarme el momento. No podía, bajo ningún concepto, permitir que esto ocurriera. Auri, sin ser consciente de ello, me aguardaba con los brazos abiertos, invitándome a entrar en ella. Entonces giré la cabeza hacia Rober y sus dos gatitas mimosas. Tenía a la morena de espaldas a él, con el estómago apoyado en en el borde del yacuzzi, recibiendo lo suyo desde atrás, por el coño y sin contemplaciones. Mientras tanto, la rubia aguardaba muy atenta su momento, impaciente por ganarse el pan como está mandado. —Ven, Carlos —dijo Auri con voz melosa—, deja que se diviertan y vamos a lo nuestro, no vaya a ser que se me pase por la cabeza que ya no te gusto. «¿Carlos? ¿Cómo sabe ella mi nombre?», me cuestioné. Yo estaba seguro de que no se lo había dicho. Ni siquiera lo mencioné desde que mi amigo y yo entramos en aquel lugar de perdición. Seguramente había sido Rober. ...
... No tenía la menor duda de que lo había tramado días antes y de que en algún momento lo había dejado caer. Esto no importaba ahora. Ella quería mi verga en sus entrañas y la iba a tener. ¡Vaya si la iba a tener! De un golpe certero se la clavé hasta el fondo, hasta que mis cojones chocaron contra los labios vaginales. Entonces se me pasó por la cabeza que, a pesar de ser quien era, de dedicarse a lo que se dedicaba y de todos los chascarrillos que circulan en torno a este tipo de mujeres, tenía que conseguir que al menos tuviera un orgasmo; era un premio que quería llevarme y atesorarlo para siempre. Con esta idea, habiéndome olvidado por completo de mi esposa y de la carga emocional que suponía ponerle los cuernos con una mujer de vida alegre, forcé la máquina hasta que el ritmo de mis acometidas fue suficiente para conseguir mi propósito. Supe que lo había logrado cuando ella, gimiendo, sollozando y gritando de dicha, contorneó su cuerpo como una serpiente y su coño comenzó a lubricar abundantemente. La situación era indescriptible. Y las sensaciones que inundaban mi mente eran de orgullo. Posiblemente me estaba engañando a mí mismo, pero no me resultó difícil desterrar esa idea. —¡Bien, campeón! —La inconfundible voz de mi amigo me sorprendió. Ni siquiera me había percatado de que se había colocado detrás de mí, bien abrazado las otras dos señoritas—. Ahora viene lo mejor, lo que más me motiva de estos sitios —añadió esbozando una pícara sonrisa. Resultaba ...