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Putas de Alicante, entre todas, las más excitantes
Fecha: 20/02/2021, Categorías: Grandes Series, Autor: Peregrino, Fuente: CuentoRelatos
... sorprendente la vitalidad de mi amigo. Y si afirmo esto es porque, según declaró él mismo, se había follado a aquel par de diosas casi sin despeinarse. Ellas mismas lo corroboraron asintiendo con la cabeza, muy sonrientes. Esta complicidad terminó de confirmarme que Rober frecuentaba aquel lugar con asiduidad. Y posiblemente tendrían su foto colgada en alguna pared, enmarcada en oro y con cinco estrellas VIP. Bromas aparte, lo cierto es que un simple gesto de su mano sirvió para que las tres se pusieran a cuatro en el borde de la cama, dándonos la espalda y con las piernas semiabiertas. —Escoge el que prefieras —me dijo Rober—. Si te ha gustado follártela por el coño, no te digo nada cuando encules a una de las tres. O a dos. O a todas, si así lo prefieres. Atónito quedé al escucharle. Realmente esto si que no me lo esperaba, aunque entraba dentro de lo más que posible en los tiempos que vivimos. Resuelto, no me lo pensé dos veces y elegí el de Auri. Nuevamente estaba detrás de ella, con las manos apoyadas en sus firmes caderas y la punta del rabo en su entrada, esta vez la trasera. El ano estaba cerrado, más de lo que cabía esperar; no obstante, con un primer golpe de caderas entró sin dificultad hasta la mitad. Acto seguido, con un segundo envite terminé de enterrarla en su recto y comencé a moverme adelante y atrás, enculándola como no recordaba haberlo hecho nunca. No era tan complicado, de todos modos, ya que la única que me había permitido algo así había ...
... sido un ligue de verano, francesa, para más señas, ante de conocer a mi esposa. Ahí estaba yo, feliz como una perdiz, enculando a una mujer de bandera al tiempo que Rober alternaba su herramienta entre la morena y la rubia, dándolas por el culo con una agilidad más propia de un chaval que de un cuarentón. Sí, hace unos pocos años que ambos superamos los cuarenta. Finalmente, y muy a mi pesar, ya que el panorama no invitaba a menos, terminé llenado de leche el condón. Mi dicha era indescriptible. La de Auri no tanto, pero también se la notaba satisfecha, a su modo. Y la de Rober y sus compañeras de juegos… Bueno, la escena no tenía desperdicio ya que, apenas anunció que iba a correrse, sacó la verga del trasero de la rubia, se deshizo del condón y entre las dos se la comieron hasta que, gimiendo como un animal herido, terminó bañando de semen sus rostros. El asunto no dio para más. Bueno, lo cierto es que sí dio para más. Y este es el origen del mal que me aqueja. Aquella noche quedé tan prendado de las putas de Alicante, de su arte y buen hacer, que los seis fines de semana precedentes viajé allí inventando todo tipo de pretextos. En tren, por supuesto. Y en alguna que otra ocasión por mi cuenta, sin contar con Rober. Y siempre con intención de follarme a una diferente hasta probarlas a todas. He aprendido que en estos casos lo mejor es no prendarse de una en particular. Ahora, el dilema que me atormenta es tal, que solo me planteo dos posibles ...