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Segundas vidas
Fecha: 15/03/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Tothem, Fuente: CuentoRelatos
... colgaban y su pene estaba erecto y se daba algunos pajotes con los dientes apretados, al mismo tiempo le dijo, “agítese antes de usar” y acto seguido “quiero ver ese potencial, ponte cómoda, tu misma quítate el vestido”. Quedó una mujer corpórea, una hembra con garra, su cuerpo era muy tensionado, sus pechos delataban una edad por su ligera caída, pero no le restaban nada, a ese aire de furia salvaje; dotada de un espeso vello púbico. Como un feligrés ante el altar, como si la polla fuera la cruz y los testículos el soporte ella se arrodillo para dar paso a una diligente mamada, chupaba con ganas, le lamia el tronco; Esteban empezó sus primeros gemidos de gozo, se recreó en los testículos, succiono cada uno de ellos, los masajeo con sus manos rudas de ferrallera, sus ojos miraban directo a los de él. – ¡Dios! La mamas como una estrella del porno, sigue así puta… Bajó hasta la zona anal, le abrió las nalgas y empezó a lamer, la metía bien adentro, daba lengüetazos de abajo arriba; le comía literalmente el culo mientras lo masturbaba. Esteban no daba de si, bramaba de placer, ronroneaba, gemía, convulsionaba. Lo hacía con ganas, cada vez más adentro la lengua. – ¡Si! ¡Si! Voy… voy… me vengooo. La mamaba cuando se vino, los hilos de semen le goteaban por las comisuras, glup, glup, glup; iba tragando lefa, los ojos le lloraban. Esteban quedo rendido ante semejante alarde de vicio quedando postrado en el butacón, tuvo que recuperarse de semejante faena. Transcurrido un ...
... espacio de tiempo para fumarse un cigarrillo mientras ella hacía gárgaras en el baño se puso otra vez en acción el resorte fálico exclamándole a ella “vamos al catre, quiero penetrarte”. Nada más lejos de la realidad ya que ella se montó encima dándole la espalda solo pudiéndose ver su delantera por el espejo frontal de la habitación. Amaya se puso a horcajadas y empezó un boteo sobre la polla de Esteban, se podría afirmar que ella llevaba el peso de la jodienda: arriba, abajo, al centro y para adentro. Repetimos: arriba, abajo, al centro y para adentro, así sucesivamente; los muelles de la cama chirriaban, ñic, ñac, ñic, ñac; Esteban jadeaba, su respiración era acelerada, estaba en trance, emitía sonidos guturales “pu… pu… puta”. En una de las subidas del boteo volvió a venirse, quedando mucho semen en vello púbico de Amaya, emitiendo un “arg, ohhhh”; por su parte ella también se corrió, dejando la polla empapada, de su coño salía semen y flujos. Quedaron rendidos y jadeantes, los dos cuerpos uno al lado de otro con suspiros de cansancio, abierta ella, él se rascaba los testículos. Se adormilaron unos minutos, no habían intercambiado ninguna conversación, como si de un plan preestablecido se tratara. Esteban tenía su orgullo algo tocado, lo habían manejado. Si bien estaba configurado en modo varonil y su sensor interior dio signos de retroactivación. – Has pasado muy bien el corte Amaya, pero ahora quiero acabarte con una merecida enculada, he observado que tu canal anal ...