1. Segundas vidas


    Fecha: 15/03/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Tothem, Fuente: CuentoRelatos

    ... tiene dimensiones aceptables.
    
    – Voy… debo lavarme antes…
    
    – No importa, dame tu culo, pon ese culo en cuatro, quiero meterte churrasco ¡dame culo ya! ¡Quiero tu culo!
    
    Se puso en posición, Esteban semiflexionado y escupiendo previamente sobre su zona anal la penetro con soberbia y rabia; tiraba de su cabello le cacheteaba las nalgas, rugía como un león herido, no tardo en volver a eyacular, eyaculo dentro y la saco despacio para que sus restos de lefa fueran visibles, como un pintor delante de su cuadro. Nada más terminar, se bajó de la cama, se ducho, ella seguía tumbada.
    
    – Veo que llevas el anillo de casada, ¿tu marido no te da lo suficiente?
    
    – Cosas de la vida… veo que tú tienes la marca de un anillo aunque no lleves.
    
    – Estoy felizmente casado y con familia, hago eso como una necesidad fisiológica, como el mear o el cagar; y tú, la puta de turno a usar – dijo en tono ofendido.
    
    – Por eso te duchas y te vas sin decir nada – dijo ella.
    
    – Aquí he cogido la mierda y aquí la he dejado – dijo en tono orgulloso y se marchó dando un portazo.
    
    Ya eran las once del día siguiente, como había prometido a Lucas se tomó a tomar un café con él, estaba con su mujer.
    
    – Mi marido te prodiga elogios, eres tan… no sé, atento, tienes mucha perspectiva de lo que es la amistad, pero bueno, debo irme, os dejo.
    
    – Me siento halagado, pero todas las personas valemos igual, no lo olvides es mi lema. Que ...
    ... tengas un buen día.
    
    – Tienes una mujer muy agradable – dijo Esteban, al marcharse ella.
    
    – Sí, la verdad es que si, aunque pasemos al tema de anoche, ¿qué tal te fue?
    
    – Se me ofreció con todo, me corrí en cantidades industriales, hice el triplete: boca, coño y culo; su culo y coño eran tan grandes como una cochera, encima me comió el culo con ganas y se tragó mi lefa la hija puta. Es más guarra que treinta y seis cerdas. Solo decirte que la bonifiqué dejándola quedar a pasar la noche. Me permití esa licencia.
    
    – Tu siempre tan deferente para con los demás, y por el apartamento no te preocupes, para eso está.
    
    – Buen picadero, supongo que lo aprovecharas también.
    
    – Como te dije la familia me ocupa mucho tiempo, he tenido mis tiempos de gloria eso sí, los otros lo aprovechan, yo solamente unas cuantas veces estos meses.
    
    – ¿Algo especial?
    
    – No, el sábado pasado, una niñata pedía guerra en la barra.
    
    – ¿Y qué tal?
    
    – Nada en especial, guapilla, joven, no mediría más de un metro y medio, me la folle en volandas a lo rápido, ni pensé en llevar condones.
    
    – Cuidado con eso… estás niñatas te pueden complicar la vida.
    
    – Leche fuera.
    
    – ¿Tragó?
    
    – No, lo intente, aunque le vacié en toda la cara.
    
    Grandes amigos y grandes esperanzas, Esteban tras el café y la charla se despidió de Lucas y con tronío incontestable, arranco su BMW rumbo a su feliz vida.
    
    ¿Comienzo de una saga? Ustedes dirán... 
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