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Inseminada por mi profesor
Fecha: 29/03/2021, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Dulce Fuego, Fuente: CuentoRelatos
... impuntualidad. No esperaba que el profesor fuera a abrir el portón que da a la calle cuando yo llegué, pero así lo hizo, y de inmediato me extendió un collar de cuero, color negro, parecido al que usaría un perro y apesar de eso, parecía bastante fino; y me dijo muy serio -Haga el favor de ponérselo, señorita Dulce- Yo lo tomé algo sorprendida y me lo puse al rededor del cuello, obedientemente. Cuando entramos a la casa, vi que en la mesa del comedor, en donde impartía el curso el profe, había dispuesta una serie de tubos de ensaye con diferentes sustancias dentro de ellos, algunos polvos, otros líquidos y varios mecheros de alcohol, todo acomodado de tal forma que adiviné de inmediato que el trabajo se haría en pareja. -Tome asiento aquí- Me indicó el profesor. En la mesa sólo estaban otros tres de mis compañeros, que me saludaron algo extrañados de verme usando el collar que me había puesto en la entrada y que aunque no era para nada mi estilo, curiosamente combinaba perfecto con mi vestido negro y vivos rosas. Cuando el resto del grupo llegó (nadie se atrevía ya a llegar tarde) resultó que mi pareja para el trabajo del día, sería el profesor mismo. Entonces él comenzó a darnos instrucciones para ir haciendo las mezclas. Algunas mezclas soltaron leves llamaradas, otras, fumarolas y finalmente hicimos una que iba de algo acerca de los sulfitos y la fabricación de cerveza, con lo que no pienso aburrirte aquí, mi amor. Todo iba bien hasta que llegamos al último ...
... experimento, el profesor había preparado intencionalmente el contenido de mis frascos para que en vez de un hilito de humo algo pestilente, como en las preparaciones de mis compañeros, de la mía saliera una especie de gas hilarante; sí, guapo, el profesor era un condenado genio o algo así, por que cuando nos indicó que percibiéramos el ligero olor a huevo podrido de nuestro tubo de ensaye, cuando acerqué la naríz al mío, el humo no olía absolutamente a nada y repentinamente, comencé a tener unas incontenibles ganas de reír. Cualquier sonido o cualquier cosa que veía, me hacía reír; las caras preocupadas de is compañeros que conocían el carácter explosivo del profesor ante una falta de respeto de ese tamaño, me parecían entonces la cosa más cómica del mundo, los regaños severos del profe eran como cosquillas en la planta de mis pies; estuve riendo hasta que mis ojos se llenaron de lágrimas, cosa que me daba aún más risa. Terminé doblada por la mitad y con un dolor abdominal insoportablemente gracioso para mi. -¡Retírese un momento, señorita!- Dijo el enfurecido profesor cuando mi risa empezó a contagiar a los demás. -¿A dó... jaja... a dónde... puedo ir... jajajaja... profesor? JAJAJAJAJA -¿Ve la puerta al fondo del corredor? Es un baño, métase ahí y no regrese hasta que se sienta capaz de comportarse correctamente. Me encerré en donde el profesor me había indicado y poco a poco el efecto del gas iba pasando; no salí hasta que escuché, ya sin que me pareciera el mejor ...