1. Noche de pasión en Lisboa (II)


    Fecha: 12/05/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: alfredo1257, Fuente: CuentoRelatos

    ... delante y cuando sale, la freno y giro hacia la izquierda a su alrededor haciendo pivote sobre el pie que ella tiene cargado su peso, esto va de maravilla.
    
    Amália en este momento, con su boca pegada a mi oreja me dice:
    
    - Me has mentido, sabes bailar tango. Esto lo vas a pagar.
    
    No me preocupo mucho de su comentario, supongo que tendré que invitarla a algo que se le ocurra y nada más (imbécil de mi). El baile continúa, y noto como ella mueve su pecho contra el mío y en las evoluciones en que ha de pasar sobre mi pierna, se roza con el interior de sus muslos más de lo necesario, dándome de vez en cuando un beso en el cuello, así que, poco a poco, casi sin notarlo voy teniendo una erección que comienza a ser problemática, pues cuando termine la pieza va a ser manifiesta para todo el que por casualidad me vea. Entonces, llegamos a una figura en la que yo clavo mi pie izquierdo haciendo de pivote y ella gira a mi alrededor mientras mi pie derecho, con la punta apoyada en el piso va trazando una circunferencia, para después haciendo un rulo, terminar haciendo un sanguichito en su pie derecho. Pues no llegué a la parte del rulo sin que ella materializase su venganza. Cuando estábamos girando, puso su mano izquierda en mi nuca y me estampó el “beso asesino” en mitad de la pista.
    
    - La madre que te pariooo, me corro.
    
    - Te dije que pagarías el haberme mentido. Y mi madre no tiene la culpa, jajajaja.
    
    Para los que no sepan a que llamo “el beso asesino”, si leen mi primer ...
    ... relato lo comprenderán, Amália tiene una forma de besarme, poniéndome una mano en la nuca al tiempo que me estampa en los labios un beso sin lengua, que hace que si estoy excitado siento un calambrazo en los riñones y eyaculo inmediatamente como un primerizo. Solo me ocurre con ella, y como no es la primera vez, ni la segunda y ella lo sabe, lo utiliza cuando y como le apetece, y en este caso, lo hizo para vengarse por el engaño.
    
    Ya no tenía que preocuparme por la erección, pero el problema era más peliagudo, como se rozase contra mi pernera iba a ser peor todavía, pero no es tan retorcida y tuvo buen cuidado de no ir a más.
    
    Acabé el tango como buenamente pude, las piernas me respondían con tembleques. El minuto escaso que faltaba fue un verdadero suplicio.
    
    Nos dirigimos a nuestra mesa, la dejé y me fui raudo al aseo a tratar de arreglar aquello como buenamente pude, me metí en una de las cabinas y con papel higiénico me limpié y enjugué lo que pude de aquel desastre en mis calzoncillos.
    
    Volví a donde me esperaba mi acompañante y cuando me vio llegar, inclinó su cara hacia su regazo y me miró de reojo mientras en su boca aparecía una sonrisa de niña traviesa y cuando estuve a su altura, en voz baja me preguntó:
    
    - ¿Es muy grande el desastre? ¿Podemos seguir bailando o necesitas que nos vayamos?
    
    - Si no me vuelves a hacer otra como esta puedo aguantar la incomodidad, pero al terminar tenemos que ir a mi hotel, necesito cambiarme porque tengo la ropa interior ...
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