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Noche de pasión en Lisboa (II)
Fecha: 12/05/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: alfredo1257, Fuente: CuentoRelatos
... completamente mojada. - Pues yo, la verdad no. Así quedó la cosa, continuamos bailando por espacio de un par de horas y al salir, tomamos un taxi en dirección a mi hotel, para poder asearme y mudarme. Cuando llegamos, Amália subió a la habitación conmigo y cuando empecé a desnudarme me dijo: - Déjame ayudarte, que al fin y al cabo estás así por mi culpa. Diciendo esto, me soltó el cinturón mientras yo me quitaba la chaqueta y la corbata, me abrió la bragueta y me bajó el pantalón y el calzoncillo en el mismo movimiento, al tiempo que se arrodillaba delante de mi. En ese momento quedó enfrentada a mi miembro y sin encomendarse ni a Dios ni al diablo, se lo metió en la boca. Me pilló de sorpresa ya que no esperaba que comenzásemos nada en ese momento pero la dejé hacer. Ella retiró el prepucio hacia atrás y fue lamiendo y ensalivando todo el glande, metiéndose la totalidad del pene en la boca. Yo estaba en la gloria con aquel tratamiento, pero ella se levantó y comenzó a besarme mientras yo le sacaba la blusa por fuera de la falda, y metiendo mis manos por debajo, llegué a su pecho, lo agarré por encima del sostén, y noté que era una prenda tenue de algún tipo de tul que difícilmente podía contener y soportar aquellas maravillas. Amália me fue empujando hacia la cama, tropecé y caí atravesado en el colchón, quedando mis pies en el suelo y mi miembro apuntando al techo. Entonces ella se subió ...
... la falda y vi que debajo no tenía bragas, quedando a mi disposición aquel sexo depilado que tanto me gustaba. Se subió a horcajadas sobre mí y sin preámbulos se empaló de un viaje. Comenzó a moverse lentamente, como a ambos nos gusta, estaba totalmente lubricada, sus maniobras en el baile también le habían pasado factura a ella. Se abrió la blusa y sacándose las tetas por el escote del sostén se dejó caer hacia adelante quedando su pecho pegado al mío. Comenzamos a besarnos y acariciarnos y con el lento movimiento de su cabalgada en poco tiempo me susurró al oído: - Alfredo, en nada me voy a correr. - Yo también, cielo. Te aviso y te sacas. - Si, hoy si, porque así no puedo ir a cenar goteando lo que me dejes. Así lo hice, en el momento en que me iba a correr, le avisé y ella me pidió que aguantase un poco más, aceleró y levantando su espalda quedó de rodillas sobre mí, noté como se contraía su interior y al tiempo que echaba su cabeza atrás con un gemido gutural tuvo un orgasmo brutal. Siguió moviéndose hasta que le dije que no podía más, momento en el que se descabalgó y metiéndose mi miembro en la boca me hizo eyacular y se tragó todo lo que le solté. Nos aseamos, nos recompusimos el vestuario y salimos a cenar y a dar una vuelta por los locales del Bairro Alto. Esa noche volvimos a dormir juntos, esta vez en mi hotel. CONTINUARÁ… Espero sus comentarios, a favor o en contra.