-
50.3 Sábado 23 de Mayo
Fecha: 05/07/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos
... redondos hombros, nervudos y poderosos. Un macho como Dios manda, me puse en pie y al pasar volví a oler sus órganos reproductores, como una hembra que busca el macho perfecto, para ser fecundada con el mejor semen de la manada y que solo lo lleva en sus testículos el macho mejor dotado. No había quitado ni uno solo de los botones de su camisa, estaba esperándome a mí para que le sirviera, se dio cuenta de la admiración que despertaba en mí y de cómo le observaba. -¿Te gusto? ¿Está bien lo que has visto? -Gustar es poco, me encantas Gonzalo, me fascina lo macho que eres, y cuando me das tu leche, verte tan potente semental con todo ese semen que fabricas, podrías volver a poblar el mundo tu solo de hombres perfectos como tú. No me deja que termine de quitarle los botones, se saca la camisa por la cabeza con riesgo de romperla y me abraza. -Me has puesto contento, nadie me ha visto nunca como tú. -Están ciegos Gonzalo, o lo saben, pero no te lo dicen, y no es por el amor que te tengo, si no te amara también serías insuperable para mí. –ahora es él en que comienza a desnudarme, a quitarme el pantalón y me agarra la polla con su mano. -Tienes una buena verga. –me sonrojo ante su embuste, él sí que miente, para vergota la suya que ahora quema mi costado. Me toca los huevos y los masajea con excesiva fuerza, le encanta tocarme y lo noto en su polla que bulle como si hirviera. Somos distintos, pero yo le gusto a él y responde a los estímulos que mi cuerpo ...
... más delicado le transmite. Cuando terminó de desnudarme, mientras me acariciaba pasando sus duras manos por mis nalgas, por mi pecho y apretaba mis posaderas con ganas de tenerlas, me arrodillé ante él, ante ese monumento a la reproducción del ser humano que tenía entre las columnas de sus piernas. El prepucio había vuelto a cubrir parte de su glande, lo retire con mis labios y mi lengua acarició la cereza de su falo haciendo círculos y comenzó a quejarse, a suspirar quejumbroso, respiraba agitado y se retorcía de gusto, le salía el precum como si fuera un arroyo que yo bebía, caliente y rico, lo dejaba en mi boca para que hiciera de lubricante y darle más placer con mi mamada. Estaba contento y satisfecho de poder tragar toda su verga, ya sin arcadas ni nada que me molestara, había aprendido a deslizarla por mi boca y garganta como si fuera parte de mí ser, una extensión de mí mismo. Sabía el placer que le proporcionaba con mi boca y yo se la brindaba para que la usara como quisiera, para que sujetara mi cabeza y me follara la garganta a su gusto, suave o brutal no importaba.Entraba en mi garganta lentamente dejando que deglutiera su polla yo mismo y luego se retira para extraerla, notaba que estaba en el cielo y que le temblaban sus fuertes piernas. Después de largos minutos, donde liberé medio litro de baba que corría por mi pecho y mojaba su miembro y sus huevos le miré, estaba sudoroso y temblaba, temí que tuviera un orgasmo en esos momentos y rápidamente ...