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50.3 Sábado 23 de Mayo
Fecha: 05/07/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos
... dejé abandonada su polla y me levanté, me tuve que poyar en él para no caer. Nos tendimos en la cama y miré lo que había crecido su polla, temblé de emoción imaginándola hincada en el fondo de mi vientre. Se colocó sobre mí, entre mis piernas, su sudoroso cuerpo se pegaba al mío, me dio un beso de muerte haciendo cosquillas con su barba alrededor de mis labios. Su lengua se movía en mi boca y mis ganas crecían sin parar llenándome de excitación, mi cuerpo manifestaba el buen hacer de este macho y me hacía gemir como una mujercita hambrienta de su semental. Me besaba el cuello y lo mordía y los lóbulos de mis orejas, chupaba mis tetas y comencé a gemir muy fuerte, me agarraba a cualquier cosa que encontrara donde mis manos dejaran salir mi energía apasionada. Continuaba su camino hacia abajo, pasando por mi abdomen hasta llegar a mis huevos, dejando de lado mi verga, para meterlos en su boca y jugar allí con ellos. Los metía y los sacaba haciéndome ver estrellitas. Le pedía que los dejara ya, que me los iba a romper con los azotes de su lengua, metió mi falo en su boca y gritaba escuchando el babeante sonido de su boca al chupar con fuerza mi pene, se centró en mi glande, lamiendo el frenillo, un lugar muy delicado y que necesito estimularlo muy poco para conseguir correrme. Abrió más mis piernas y lamía mi perineo, el roce de su barba añadido a la humedad de su lengua, al calor de su aliento hacia que alucinara hasta que llegó con su lengua a mi ...
... ano. Chillé con voz de maricón perdido, y apreté mi culo, si seguía así iba a eyacular enseguida, era tanto el placer que de mi verga manaba precum como si fuera leche y me estuviera corriendo. Levantó más mis piernas y elevó mis caderas para tener mi culo a su antojo, enterró su cara en él, su barba parecía miles de alas de mariposa acariciando toda esa parte de mi cuerpo. -Para, para Gonzalo vas a hacer que me corra. No dejaba de lamer y yo gritaba y gritaba sin poder soportarlo, metió su lengua en mi ano, ¡Dios mío!, me mató, era la lengua de una serpiente queriendo entrar más y más y la giraba sin parar, tenía el culo que no me hubiera importado que me metiera su mano, quería y reclamaba verga y ser servido y penetrado con ella. Metió dos o tres dedos y yo loco le pedía más, y cuando creía que había llegado a mi final, colocó mis piernas sobre sus hombros, la embocó y su polla fue a parar al fondo de mi vientre con dos empujones de sus poderosas caderas. De mi boca salió un alarido de placer y él también grito, comenzó a bombear con fuerza y solo necesitó un minuto de darme por el culo, para que mi pene comenzara a expulsar toda mi leche sin haberlo tocado, no dejaba de salir y me estremecía sin saber lo que agarrar. Él seguía bombeando su cilindro de carne para terminar, y no dejaba de darme placer a mí, la sacó toda ella y la volvió a meter de golpe, quería sujetarla con mi culo para que no me abandonara y apretaba mis esfínteres, y comenzó a escupir todo lo ...