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El calvario de Luciana
Fecha: 27/07/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos
... quiere que le cuente, señora? Realmente me… me llama la atención que… que quiera saber de mí. -No se extrañe, mi querida. Soy una mujer curiosa. -No me gusta hablar de mí. –contestó Luciana, tan molesta ahora como inquieta. -Ay, ay, ay, mi querida, veo que tenemos un problema, porque soy una mujer acostumbrada a mandar y que me obedezcan. Soy así en mis empresas, en el campo, aquí, con el personal que tengo a mi servicio y soy así con la gente en general. ¿Ve algún motivo para que haga una excepción con usted y le permita desobedecerme? Al oír a la dueña de casa Luciana sintió que su miedo crecía e intuyó que estaba en peligro. No era para nada normal lo que esa mujer estaba diciéndole. Buscó el celular en su cartera, se puso de pie y dijo: -Tengo que llamar a Graciela. –comenzó a marcar el número pero el temblor de su mano le dificultaba la tarea. Emilia Martínez Olascoaga se incorporó sonriendo, le arrebató el celular, oprimió el timbre tres veces y le dijo mientras la obligaba a volver a sentarse: -Pórtese bien, querida. Porque cuanto peor se comporte peor le irá. Luciana, ya desesperada por la situación que estaba viviendo, volvió a pararse y quiso irse, pero en ese momento la puerta de la habitación se abrió para dar paso a Elba y a dos hombres que de inmediato se echaron sobre ella sujetándola con firmeza. Emilia Martínez Olascoaga se le fue acercando lentamente, con una sonrisa triunfal. La tomó del pelo con una mano, le enderezó el rostro y ...
... la dio una fuerte bofetada que le hizo saltar las lágrimas. -Llévensela y vos, Elba, ocupate de lo tuyo. –fue la orden de la señora y entre la mujerona y los dos hombres arrastraron a Luciana fuera de la habitación mientras la joven gritaba aterrada: -¡Nooooooo! ¡Noooooooooooo! ¡¿Dónde me llevan?! ¡¿Qué pasa?! ¡¿Qué es estooooooo?! Emilia Martínez Olascoaga volvió a sentarse en el sofá mientras los gritos de Luciana iban sonando cada vez más lejos. Encendió un cigarrillo y luego de expulsar por boca y nariz el humo de la primera pitada, dijo: -Ahora, a llamar a la inmobiliaria. –Y lo hizo desde el inalámbrico que reposaba en la mesa ratona, junto a la bandeja con los dos pocillos de café. -Inmobiliaria Laborde. –dijo una voz masculina. -Buenos días, señor. Habla Emilia Martínez Olascoaga. Habían quedado ustedes en mandarme una persona a las once para la tasación de mi casa. Son ya las 11,20 ¿Qué es lo que pasó que no vino? Hubo un silencio y luego la voz masculina con tono asombrado: -¿Cómo que no fue? La arquitecta le encargó ese trabajo a mi compañera Luciana. Ella misma me contó que hoy tenía que ir a su casa, señora. Es raro esto. -Sí, por lo que usted me dice veo que es muy raro y me preocupa. ¿Le habrá pasado algo a esa compañera suya? -Espero que no, señora. En todo caso espere un poco más y vuelva a llamarme, por favor. -Sí, señor. Sigamos en contacto. Buenos días. En ese mismo momento Elba y los dos mucamos arrastraban a Silvia ...