1. El calvario de Luciana


    Fecha: 27/07/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos

    ... escaleras arriba hacia la planta alta, donde estaban las instalaciones destinadas a alojar “el ganado” (así llamaba Emilia a sus presas) que iban atrapando.
    
    En ese mismo instante, Rolando llamaba a la arquitecta Laborde, que no había ido a la inmobiliaria.
    
    -Arquitecta, estoy preocupado. Llamó la señora Emilia para preguntarme qué pasó que Silvia no fue a su casa.
    
    -¡¿Cómo?!
    
    -Sí, algo debe haberle pasado. Son ya más de las 11 y no fue a la casa de la señora Emilia.
    
    -Bueno, yo ya la llamo al celular. Es preocupante esto. Vos viste que Luciana es muy cumplidora, muy responsable.
    
    -Claro, arquitecta, por eso estoy preocupado.
    
    -La llamo y te cuento.
    
    -Sí, arquitecta, sí, llámeme, por favor.
    
    El inalámbrico sonó dos veces y la señora Emilia lo tomó mientras una sonrisa curvaba sus labios. Sin dudar quién llamaba, dijo:
    
    -La pajarita ya está en la jaula.
    
    -Me alegro. Espero que no te olvides de nuestro trato, Emilia. No la toques hasta que yo llegue.
    
    -Soy mujer de palabra, Graciela. Le tengo muchas ganas pero te voy a esperar. Además tendrá un sabor muy especial someterla entre las dos.
    
    -Mmmmmhhhhhhhhh, suena deliciosamente perverso.
    
    -Loada sea la perversión, jejeje.
    
    -Loada sea. ¿Cuándo va a estar lista?
    
    -Se la durmió para examinarla y estará así unas seis horas.
    
    -Bueno, oíme, estaré allí a las 5 de la tarde.
    
    -Te espero, querida, pero acordate de que si comprobamos que es virgen seremos cuidadosas para conservarla en ese estado que ...
    ... para mi negocio vale oro.
    
    -Okey. Nos vemos.
    
    ……………
    
    Una vez en la planta alta, los mucamos debieron aturdir a Luciana mediante algunos golpes para aplacar su tan desesperada como inútil resistencia. Al borde del desvanecimiento la arrastraron hasta la habitación que ocuparía, un cubículo con puerta de rejas en cuyo interior había un camastro de metal con una cobija y una almohada y contra la pared opuesta un lavatorio y un inodoro. Las paredes eran de ladrillo y el piso de cemento. Del cielorraso pendía una lamparita. A lo largo del pasillo se alineaban otras cuatro habitaciones similares y en ese momento vacías.
    
    Ambos mucamos echaron a Luciana sin miramientos en el camastro y entonces Elba les ordenó que la desnudaran. Cuando terminaron de hacerlo los dos quedaron deslumbrados por la belleza de ese cuerpo de formas opulentas pero de una admirable armonía, carnes bien firmes y una piel de admirable tersura.
    
    -Mmmmmmhhhhhhh, un ejemplar de raza. –dictaminó Elba mientras a los mucamos el pene se les iba poniendo duro.
    
    -Vos, Luis, andá a traerme la pastilla.
    
    El llamado Luis salió a cumplir la orden y volvió con la pastilla pedida y un vaso con agua.
    
    -Hacésela tragar. –le indicó Elba y el mucamo incorporó a medias a Luciana, pidió a su compañero que la retuviera en esa posición y le abriera la boca, para después meterle allí la pastilla y algo de agua. La jovencita se atragantó un poco pero pudo tomar la pastilla, un poderoso sedante que la haría dormir en pocos ...
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