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Si te la pone, seguro querrás repetir
Fecha: 20/10/2021, Categorías: Infidelidad Autor: suruminga, Fuente: CuentoRelatos
... cuerdo en casa ajena>”. - “Es lo mismo que me dijo mi amiga ayer y por eso te hice venir. Sigo la explicación. Cuando hace poco Manuel me propuso nuevamente contratar a otro aquí, o que viajáramos a algún lado, le agradecí diciéndole que cuando fuera oportuno yo se lo diría. Mi esposo tiene muchos amigos leales, pero todos con un dejo de interés. Los que no me han desnudado con la mirada es porque ven mal o no tienen esperanzas de poder. Leal como vos, que en doce años me has mirado limpiamente, nos respetaste en todo momento, jamás un intento de aprovecharte de tu situación, no digo que no hay. Simplemente yo no conozco. Vení en mi ayuda y no me trates de usted”. - “Por favor, apoyate en el espaldar y cerrá los ojos. Así podremos disminuir la vergüenza inicial. No es sencillo, para quien es empleado, tener de golpe la confianza suficiente para acariciar el cuerpo de la esposa de su patrón. Imagino que vos sentirás algo parecido pues nuestra relación es larga en el tiempo, pero siempre distante”. - “Es verdad, pero desde el comienzo, he valorado tu proceder y eso generó un afecto sincero”. - “Te ruego que si algo que hago te provoca rechazo o incomodidad me lo digas. Dejame que te desprenda el corpiño y lo saque deslizando los breteles hasta los codos. Es una imagen cargada de sensualidad y casi seguro que tus pezones se endurecerán al simple contacto con la prenda. Con los párpados bajados, dejá que la imaginación te haga contemplar, como si fueras un tercero ...
... mirando, mis dedos moviéndose sobre la tela recorriendo tus pechos”. Miraba su cara mientras movía la mano acariciando, apretando, tironeando sus pezones, cuando note fruncido su ceño. - “Te incomoda?” - “Para nada, solo que tengo sensaciones casi olvidadas, y por cierto deliciosas. Qué excitante es el ejercicio de verme desde afuera disfrutando. Por favor quiero tu boca en mis tetas”. - “Vamos a complementar el trabajo de mis labios. Vení, que tus nalgas se ubiquen al borde del asiento quedando yo entre tus piernas. Así, a través de la ropa, frotá tu conchita recorriendo el lomo de mi pija, mientras atiendo tus pechos”. Es lo que hice, con lengua y manos, dedicado a esos globos deliciosos, sorbiendo, mordiendo apretando y retorciendo, haciendo alternancia entre leve dolor y caricia placentera. Los gemidos y sus manos en mis nalgas incrementando la presión entre los sexos me hicieron levantar la vista, para encontrar su cara desencajada, el cuello tensado y la cabeza volcada hacia atrás. - ¡“Las tetas, las tetas, apretalas fuerte que me corro, más, más, estoy acabandoooooo!” La laxitud de su cuerpo, confirmada por el relajamiento de sus facciones, me hizo pensar que el placer alcanzado había sido enorme, y me sentí feliz por ella, pero más deseoso aún de gozar en su interior. Tras corto lapso abrió los ojos mirándome con expresión de ternura. - “No hiciste intento de besarme”. - “No, no lo hice. Muchas personas le otorgan al beso una carga amorosa ...