-
El regalo: Un antes y un después (Vigésima octava parte)
Fecha: 10/11/2021, Categorías: Infidelidad Autor: DestinyWarrior, Fuente: CuentoRelatos
... tu mi amor… ¿Cómo vas a actuar frente a su deseo por mí? ¿Estarás dispuesto a dejarme marchar y verme a solas con él, con el hombre que tanto te mortifica que yo sea su deseo, su obsesión? —Mi esposa tenía tanta razón como siempre y ese era uno de los aspectos que más me enamoraba de ella. La conciencia y la razón que a veces a mí me faltaba. Ella, mi Silvia era sin duda alguna, mí amado complemento. —Silvia, como te dije días atrás, yo estoy muy cansado de esta situación y debemos entre los cuatro darle termino a todo esto. Tú me amas y yo te adoro. Martha ama a Hugo y él por lo que he escuchado, aún a ella. Ya que estamos en estas, creo que debemos ser totalmente sinceros. —Y tomando a las dos mujeres por sus manos, continué expresando lo que mi mente pensaba que era lo correcto y mi corazón simplemente se negaba a aceptarlo. — Hugo no va a cejar en su empeño por tenerte para él en sus brazos, quiere hacerte su mujer en la cama para ver si contigo puede olvidar a Martha y contigo mi vida, superar su trauma. Y a mí me gusta Martha, física y emocionalmente. Me parece desde que la conocí, una mujer de sentimientos bonitos y pensamientos diferentes, es decidida, tiene unas ideas estúpidas eso si no lo podemos negar. —Y nos reímos los tres–. Como nosotros también hemos cometido muchas pendejadas estos últimos días. Silvia, he descubierto que esta preciosa española es una mujer muy agradable y he sentido con ella esa química que me hace sentir bien cuando estoy a su lado. ...
... —Y me acerqué a Martha para besarla en la mejilla y a mi esposa un pequeño beso en sus labios. —Estoy decidido a hacerlo. Escúchenme muy bien las dos… ¡Yo podría ser el reemplazo de ese gringo manilargo! No sé qué opinan ustedes. Piénsenlo. También quizás tú, mi amor y yo, necesitemos dar el paso de compartir con otras personas para superar lo que sucedió años atrás. —Y las dejé a las dos mujeres allí, una sentada frente a la otra, mirándose fijamente, analizando la propuesta y mientras tanto me dirigí a nuestra habitación, para tomar de la mesita de noche, el teléfono móvil de mi esposa. Cuando regresé a la sala, ya Silvia y Martha estaba juntas, fundidas en un cálido abrazo y por testigo de lo que hablarían entre ellas, tan solo aquel sofá. —Rodrigo, –dijo mi esposa tomando la vocería– si continuamos vamos a incluir a nuevas personas en nuestro corazón, porque yo no soy una puta de lujo a la que se le va a pagar por tener sexo y tú tampoco, un playboy cualquiera. ¿Estamos? Mira mi vida, lo haré porque Hugo me interesa como persona, le aprecio no solo por ser un hombre inteligente y capaz que me ha brindado oportunidades para superarme laboralmente, sino que se convirtió en otro ser más amable cuando se fijó en mí y eso es bueno, para todos. Lo quiero hacer con Hugo porque es un hombre que me gusta, pero también porque me interesa su bienestar, como ese amigo que quiero que viva bien, que quede eso muy claro. —Y Martha recostó su mentón en el hombro de Silvia, no ...