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La historia de Ángel, solo era un muchacho (48/59)
Fecha: 19/11/2021, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos
... deseas, buscarte nuevos amigos. -la amargura de su voz y lo último que dijo no me gustaron en absoluto. -Eso no cambia nada Alberto, soy el mismo Ángel de antes, y a pesar de lo que me acabas de decir, por mi parte no voy a cambiar mis sentimientos, tu eres mi amigo, de los mejores, ¿o ahora quieres dejar de serlo?, ¿¡no!, verdad? Pues yo tampoco. -Alberto pensó que me iba a poner a llorar y me cogió de los brazos. -Discúlpame Ángel, soy tan torpe, deseo seguir siendo tu amigo como tu dices. -a pesar del calor que hacía mi cuerpo temblaba sin saber el motivo. -Siempre he necesitado amigos que me aprecien y quieran y ahora más que nunca Alberto, creo que tu ayuda y consejos me van a ser muy valiosos. -tuvimos que dejar de hablar, el resto salían dispuestos a seguir divirtiéndose hasta que la noche y el cansancio los devolviera a sus casas. ———————————— El Radisson Blu nos acogió con todos los honores, y nada más entrar en la habitación me tiré algo cansado sobre la gigantesca cama, Oriol llegó hasta la ventana y abrió la puerta para pasar a la terraza, una pieza de la longitud de la habitación y colgando dos metros de fondo en el vacío sobre los jardines laterales del paseo marítimo, se tendió en una de las dos tumbonas. Habíamos hecho el viaje sin problemas, dejaron los coches en el parking del aeropuerto para tenerlos a la vuelta, y la espera para coge nuestro vuelo no se nos hizo tan larga. En la salida de la terminal 1 del Nice Côte d’Azur, nos ...
... esperaban los coches que habían contratado y de los que se hicieron cargo los chóferes, ahí tardamos unos largos minutos, nada que nos impidiera llegar a tiempo al Radisson para comer después de prepararnos. Habían reservado habitación para Oroil y otra para mi, él enseguida dispuso que ocuparíamos solamente una para los dos y en recepción ordenó las maletas que tenían que subirnos a nuestra habitación. Al entrar me di cuenta de que tenía razón, la habitación era enorme, para sentir miedo estando uno solo, aunque la decoración fuera funcional, luminosa y moderna. Junto con nuestras maletas llegó Carmen para abrirlas y que pudiéramos elegir la ropa para la comida. Nos dimos una rápida ducha para quitarnos el sudor, bajamos al comedor acristalado y con vistas al paseo que discurría antes de la playa que no parecía tener fin. Durante la comida no podía evitar mirar el variopinto público que se sentaba en las mesas más cercanas: Matrimonios con niños pequeños, adolescentes, algunos chicos jóvenes como nosotros, acompañados de personas mayores, algunos que se les notaba su reciente casamiento, pero todos bajo un denominador común, eran clientes adinerados en un hotel lujoso y de los mejores de la ciudad. Entonces me di cuenta de que me encontraba en dificultades, todos sabían francés, más o menos, a mi no me sonaba esa música y tenía que recurrir al conocimiento de los demás para hacer mi pedido. Eso no era lo más importante para mi, lo era el lugar maravilloso donde me ...