-
Una licenciada muy ardiente
Fecha: 06/12/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: afuentes, Fuente: CuentoRelatos
... por ambientar era para aumentar la privacidad y tapar un poco los ruidos que seguramente haríamos durante nuestro encuentro. Fuimos de la sala a la recámara principal y apareció una cama king size, nos sacamos rápido la ropa y en cuestión de segundos estábamos los dos completamente desnudos. El comportamiento de Beatriz dejó de ser como en la empresa, ahora parecía una jovencita traviesa que se escapa con el novio, me agradó mucho ese cambio, los dos estábamos dispuestos a pasarla muy bien. Nos tendimos en la cama y le sugerí hacer un 69, ella sonriente aceptó, me tendí boca arriba y ella invirtió su posición y se acomodó arriba. Los dos chupábamos y lamíamos a placer, su sexo estaba muy lubricado y mi verga muy dura, sin duda que a ambos nos gustaban las caricias recibidas. Ambos queríamos más así que apartando mi cara del trasero de Beatriz le sugerí hacer algo más. - Amor, súbete y cógeme rico anda! - Es la pose que más me gusta bebé. Me acomode al centro de la cama y Beatriz se subió en mí, le ayudé a dirigir mi verga a la entrada de su vagina y ella hizo el resto, poco a poco fue devorándose mi pene y con los ojos entreabiertos hizo unos ligeros movimientos circulares para acomodarse y lubricarme, una vez se sintió cómoda puso sus manos en mi pecho y comenzó a moverse de arriba a abajo, yo estaba sorprendido de su habilidad dado su tipo de cuerpo, era un deleite sentir sus carnes encima de mí, sus gemidos y sus pechos bamboleándose al ritmo del sube y ...
... baja. - ¿Te gusta bebé? ¿Todavía aprieto? - Si amor, aprietas muy rico y te mueves genial. Cógeme duro! - Si bebe, así te he querido coger desde hace tiempo. - Yo también lo deseaba ya. - Lo sé, por eso me perfumaba para ti, me gusta que me mires por encima del escote. - Eres fantástica Beatriz, me encantas, me vuelves loco. Tomé los pechos de Beatriz con mis manos y los llevé a mi boca, mientras ella me cogía yo mordisqueaba sus pezones, eso la prendía aún más y aceleraba el ritmo de sus movimientos. - Me vengo bebé, tienes una verga deliciosa. - Sí amor, vente sobre mí no te contengas. Abracé el torso de Beatriz y lo llevé hacia mí, eso provocó que ella levantara las nalgas y ahora fui yo quien levantando rítmicamente la cadera, le penetraba con rapidez más que con fuerza. Beatriz se vino y yo después de ella, me encantaba sentir su cuerpo sudoroso junto al mío, ella no era precisamente una modelo pero era sensual y sabía cómo moverse. Nos tendimos en la cama a recobrar el aliento y sin pensarlo comenté: - Me gustas Beatriz, me fascinas. - Y tú a mi bebé. - Me gustaría que saliéramos a comer juntos, no me agrada que comas sola. - A mi también me gustaría, pero sabes que no puedo, mi posición en la empresa no me permite darme ciertos lujos. - Yo no lo veo mal. - No es que esté mal, pero tampoco se vería bien. Podemos vernos aquí cuando quieras, podemos comer algo, ver una película, lo que tú gustes. - ¿Y si te quiero ...