1. Una licenciada muy ardiente


    Fecha: 06/12/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: afuentes, Fuente: CuentoRelatos

    ... coger?
    
    - Tienes que hacer un buen trabajo hoy, ya veremos después.
    
    - ¿Y cómo voy hasta ahora? ¿Te ha gustado?
    
    - ¿No se nota?
    
    Los dos reímos y retomamos los besos, Beatriz para nada era lo que se decía en la empresa, era una mujer alegre, con deseos, muy caliente pero sobre todo amorosa. Me gustaba mucho descubrirla como mujer y no solo como profesional.
    
    Después de una rica sesión de besos, llevé a Beatriz a la orilla de la cama, quería cogerla de perrito, deseaba ver su gran trasero moviéndose al ritmo de mis embestidas, mi ahora amante sabía su papel, no era una niña ni una mojigata, se puso de rodillas en la orilla, abrió sus piernas y bajó su torso, sus nalgas estaban expuestas y mostraban una redondez maravillosa, sus carnes no eran firmes pero era tan sexy que eso era lo que menos importaba, pasé mi verga dos o tres veces a lo largo de su raja húmeda y me llené de su lubricación, apunté y poco a poco la fui metiendo, escuché un suspiro ahogado y supe que era el momento de moverme, fui aumentando el ritmo lentamente y los gemidos de Beatriz me daban la pauta para saber cuando hacerlo con fuerza y cuando bajar el ritmo, era delicioso ver sus carnes y sentir su humedad, duramos mucho en esa posición, yo escurría de sudor y buena parte de él caía sobre las nalgas de Beatriz, sentí venirme y me salí de ella para esparcir mi semen por su espalda.
    
    Beatriz sacó una toalla no sé de dónde y secó el sudor de mi cuerpo de forma muy delicada, después secó el suyo ...
    ... y nos recostamos unos minutos, hasta que se puso de pie y fue al tocador, tomó una botella pequeña de perfume y de dio tres aplicaciones, dos en su cuello y una más en el pecho. La habitación se llenó de un aroma dulce, con un toque de frutas, a diferencia de su otro perfume éste era menos sofisticado, era más como de adolescente.
    
    - Huele delicioso. (Comenté a Beatriz)
    
    - Me encanta, es el que uso en casa. Métete bajo las sábanas, anda.
    
    - ¿Ya te dio frío?
    
    - Sí, tápame y abrázame.
    
    Beatriz me sorprendía, pasó de ser la jefa dominante en la oficina para ser una mujer caliente en casa y ahora con su nuevo perfume era una niña que necesitaba ser protegida y mimada, era como estar con tres mujeres diferentes el mismo día.
    
    La abracé como lo pidió y busqué su boca, ahora yo puse el ritmo de los besos, de forma natural Beatriz se recostó de espaldas y yo me subí en ella cuidando de seguir cubiertos por las sábanas, ella abrió sus piernas y yo me metí en ellas, lo que siguió fue una tierna escena de sexo y romanticismo, penetré suavemente a Beatriz en posición de misionero sin dejar de besarnos, los besos eran tiernos como al principio en la oficina, pero ahora eran acompañados de una penetración lenta y placentera para ambos.
    
    La suavidad de su sexo era tal que no pude aguantar mucho, sentí que me vine más pronto de lo acostumbrado, pero la sensación era indescriptible, Beatriz debió experimentar algo similar porque simplemente me abrazó fuertemente y me susurró al ...
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