1. Follando a bordo del yate Britania


    Fecha: 26/12/2021, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    ... zassss!!
    
    -¡¡Ay, bruta!! Me hiciste mucho daño.
    
    -¡Qué le comas el culo, coooooño!
    
    A Hina se le quitó la tontería.
    
    -No sé cómo se come un culo.
    
    -¿Sabes dónde está el ojete?
    
    -Zasss.
    
    -Si.
    
    -Lámeselo y cógele los huevos.
    
    Hina me lamió el ojete.
    
    -¿Así?
    
    -Sí, así. Métele la punta de la lengua y folla su culo con ella... Lame... Muérdele las nalgas...
    
    Poco más tarde yo ya estaba empalmado como un caballo delante de una yegua en celo. Hina, caliente cómo una perra le dijo a Diana:
    
    -¿Le aprieto los huevos?
    
    A Diana le entró la risa floja.
    
    -¿Me quieres dejar sin hombre?
    
    Le metió la empuñadura de la fusta dentro del coño, y se lo folló con ella, luego, le preguntó:
    
    -¿Quieres que te folle cada vez más rápido hasta que no puedas más y te corras?
    
    -Quiero.
    
    -Deja de follar su culo con la lengua y azota sus nalgas con las palmas de tus manos. Cuanto más fuerte le des más rápido te voy a follar.
    
    La timorata, la que parecía un angelito moreno, la que al principio me daba pena, era una perra de cuidado. Se emocionó y me empezaron a caer nalgadas... ¡Qué nalgadas ni que leches! Me cayeron hostias cómo panes.
    
    -¡Plasss, plaaaas, plassss...!
    
    Cuando se corrió en la empuñadura de la fusta chilló cómo una loca.
    
    -¡¡¡Ayyyy, ayyyy, ayyyy...!!!
    
    Mi culo quedó rojo como un tomate maduro, y mi polla dura cómo un hierro. Diana, me dio la vuelta, metió mi polla en la boca, y me la mamó hasta que me corrí en su boca. Con leche en los labios, se ...
    ... levantó y me besó, me quitó las esposas, abriéndolas con una llave que llevaba entre las tetas, y después me preguntó:
    
    -¿Me echaste de menos, cariño?
    
    -Mucho, princesita linda.
    
    Hina, que había vuelto a su hamaca, al vernos cariñosos, dijo:
    
    -Estáis chiflados.
    
    Diana, me preguntó:
    
    -¿Está buena?
    
    -Tiene un coño rico.
    
    -¿Más rico que mi coño cuando sale la leche de tu corrida de él?
    
    -No hay color, tu coño está mucho más rico.
    
    Hina, puso cara de no quiero.
    
    -¡Qué asco!
    
    Diana, le preguntó:
    
    -¿Quieres comer mi coño peladito? José podría comerte el culo, o follártelo, eso ya sería cosa tuya.
    
    -No me pagaron por estar con una mujer.
    
    -Ni te voy apagar yo. ¿Quieres jugar o no?
    
    -Bueno, la verdad es que tengo curiosidad. ¿A que sabe tu coño?
    
    -A vicio. Acabarás lamiéndolo y haciendo que me corra con la leche de mi hombre saliendo de él.
    
    -¡Esa guarrada no la haría ni por un millón de dólares!
    
    Diana, le dijo:
    
    -Levántate.
    
    Se levantó y le dio en una nalga, con fuerza.
    
    -¡¡¡Zaaas!!!
    
    -Si no quieres jugar con mis reglas... ¡Aaaaire!
    
    Hina, altiva, le dio dos bofetadas en la cara, una en cada mejilla, y después la morreó al tiempo que le bajaba la cremallera del overol. Se separó de ella. Se miraron a los ojos sin decirse nada. Diana le cogió la gardenia tahitiana que llevaba en el pelo y se la metió en la boca, le echó las manos al culo, la apretó contra ella y después la besó con lengua. Al acabar de besarla, Hina, escupió la flor, ...
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