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Follando a bordo del yate Britania
Fecha: 26/12/2021, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
... bonita? Diana, se sentía halagada, pero las mujeres no le hacían tilín, ella era de hombres, y selectos. -¡Ooooy! Me desesperas. -¿Me lo harás? Diana, le dio esperanzas. -Ya veremos, nunca antes se la comí a una mujer. Diana e Hina se arrodillaron delante de mí, Diana, estiró mi polla morcillona, lamió mis huevos y le metió la polla en la boca... Poco tardó en ponerse dura, ya que si una mamaba bien la otra mamaba mejor. Y llegó el momento de la danza, Hina, puso la cabeza de mi polla en la entrada de su ojete y comenzó a danzar moviendo las caderas cómo si estuviera de pie. Danzó lentamente hasta que entró el glande y fue acelerando el movimiento de las caderas a medida que iba entrando el resto de la polla, luego con toda la polla dentro se movía a toda mecha. La música la ponían sus gemidos y los míos. Diana, de pie, se llevaba las tetas a la boca con una mano y con dos dedos de la otra acariciaba el clítoris y se follaba el coño. Mirando cómo se tocaba, le dije a Hina: -¡Para, para que me corro! Diana hizo que Hina se quitase la polla del culo. La cogió y se la puso en la entrada del coño. Hina volvió a repetir el baile, lento hasta que se metió el glande, acelerando a medida que iba entrando el resto de la polla, y a toda hostia al llegar al fondo... Le llené el coño de leche. Al acabar de correrme y levantarse pensé que mi sobrina le iba a comer el coño, pero no era ese su pensamiento. Le dio la vuelta e hizo que pusiese ...
... su coño en mi boca... Con la leche de mi corrida cayendo sobre mi legua le lamí el coño... No tardó ni un minuto en llenarme la boca con sus jugos. Sus flujos sabían a coco y sus gemidos me parecieron música celestial. Quedó medio muerta sobre mí. Diana, la aparto, cogió mi polla, otra vez morcillona, la chupó, y después, sentándose sobre mí, la metió en el coño y me folló a su aire. Poco después mi polla estaba dura y haciendo estragos dentro de su coño. -¡Qué rico, que rico, que rico! ¡¡Me voy a correr, cariño, me voy a correr!! ¡¡¡Me coooorro!!! Diana tuvo un orgasmo brutal. Temblaba sobre mí. Su boca chupaba mi lengua con fuerza, era como si quisiera comerla. Esta vez no me corrí. Al acabar me puso el coño empapado en la boca para que lo saboreara. Sabía que me encantaba el sabor de su coño, un sabor a ostra recién salida del mar. Hina, espatarrada en su hamaca, nos dijo: -¿Me harás ahora el amor? La muchacha era insaciable, en vez de cobrar debía pagar por follar. Diana, en lo de insaciable, tampoco se quedaba a la zaga. Me dijo: -Tendré que satisfacer al caramelito. Acabaron corriéndose juntas en un delicioso 69, y yo, yo solo miré. Había que guardar fuerzas. Dos días y dos noches estuvimos a bordo del yate Britania, Richard, Jenny, Candy, Diana y yo. En esos dos días hubo camas redondas donde todos follaban con todos, padre e hija, hija y madre... Hubo dobles penetraciones, hubo de todo, pero esa ya es otra historia. Quique.