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Follando a bordo del yate Britania
Fecha: 26/12/2021, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
... le abrió el overol con las dos manos, como si de una puerta de dos hojas se tratase... Aparecieron dos tetazas con areolas marrones y gordos pezones... Le mamó una teta... A esa teta siguió la otra... Diana había dejado caer la fusta al piso de la cubierta. Hina, se agachó y le quitó los zapatos, se puso en pie y le quitó el antifaz, el gorrito rojo con los cuernos, y le ayudó a quitar el overol. Vi desnudas a mi princesa hermosa y a una sirena tahitiana. Hina, que había tomado la iniciativa, me dijo: -Ven, juguemos los dos con ella. Hina, en cuclillas, pasó su lengua por el coño mojado de Diana, yo me puse detrás y le trabajé el culo cómo a ella le gustaba, lamidas, folladas de lengua... Pasando el glande por el ojete y metiéndolo dentro del culo... Al rato, por mi respiración supo que estaba perro, se separó de Hina, y me dijo: -Cógeme. La cogí en alto en peso por las nalgas y la penetré, Hina, le comió el culo. En nada mi polla comenzó a latir dentro del coño de Diana. No iba a aguantar y mi sobrina lo sabía. -Lléname el coño de leche, cariño. Corriéndome dentro de ella me comió a besos. Cuando acabé sentí como su coño apretaba mi polla. Estaba a punto de correrse. Me dijo: -Déjame en el piso. La puse en el piso. La leche de mi corrida comenzó a salir de su coño. Le cogió la cabeza a Hina, y llevó su boca al coño. Hina, le echó las manos al culo y lamió con lujuria -para mi que no era el primer coño que comía-, y Diana, Diana con un terrible ...
... temblor de piernas, le llenó la boca de jugos. Hina tragó la mezcla de semen y jugos mientras clavaba las uñas en las nalgas de Diana, las clavaba porque el morbo de lo que estaba haciendo la llevó a un potente orgasmo. Al acabar de corrernos, me dijo Diana: -Echaba de menos estos polvos mágicos, cariño. -Y yo, amor, y yo. Hina, en la hamaca, con las piernas abiertas de par en par, me dijo: -¿Qué hay de lo mío? -¿Qué es lo tuyo? -Dijiste que me la ibas meter en el culo. Diana, que estaba sentada sobre mis rodillas en otra hamaca, le dijo: -Saliste caliente, caliente y guarra, morena. Deja a mi hombre en paz. Hina, ya iba de sobrada. -¿Tienes miedo de que le haga una danza tahitiana a tu cariño con mi ojete sobre su polla y le acabe gustando más que tú? A Diana no le gustaba que la subestimaran. -¿Miedo? ¿Gustarle más que yo? Danza, morena, danza. Yo callaba. Vino a nuestro lado y le lamió el coño a Diana, que se levantó, y le dijo: -Todo tuyo por media hora. -Ayudame a levantarle la polla. -¿Ahora necesitas ayuda? Hina le dio un pico, después la besó con lengua y le dijo: -Me gustas mucho. ¿Lo sabías? -Claro que lo sabía, lo supe con el primer beso que me diste. La volvió a besar. -Es que eres tan guapa. Diana, se empezó enfadar. -¡A lo tuyo! Hina comía con los ojos a Diana. -¿Después me harás el amor? Diana, no estaba por la labor. -¡Te vas a quedar sin enculada! -¿Me lo harás cosita ...