1. Mi prima se viste de novia (Capítulo 21)


    Fecha: 02/01/2022, Categorías: Incesto Autor: Usuario PsyExA, Fuente: CuentoRelatos

    ... pañuelos en la otra mano. Para que al padre ni se le ocurra cerrar los ojos o apartar la vista de la cara de su hija.
    
    Lihuén lo hizo al instante. Abrió la boca bien grande y sacó la lengua. Y volvió a gemir desesperada cuando la sintió caer, hasta percibir su paladar lleno de semen. Luego la cerró y saboreó del néctar tibio de mis testículos, como Julia le había enseñado. Finalmente la trago y pudo hablar.
    
    -Me gusta la leche. –dijo simplemente. Y lo volvió a repetir, porque hasta a ella le sorprendía que apenas un tiempito atrás, le daba asco.
    
    Cuando mi prima la escuchó, volvió a excitarse. Esta vez tenía el oasis para saciar su sed, ahí nomás. Y no dudó en mandarse a chuparle la almejita, otra vez. A llenarse la boca, nuevamente, del flujo de la piba, esta vez mezclado con los restos de la sangre virginal que no se había secado y permanecía ensuciándole hasta los pelos de la concha. Mamó y mamó, hasta que la pendeja volvió a acabar. Y cuando lo hizo, le metió dos dedos y al ratito los saco sucios y empapados. Al ponerse de pie, se los ofreció al papá.
    
    Como una ofrenda de paz, o una tortura extra. Hasta el día de hoy me resulta complicado decidir cuál de las dos sensaciones recorrieron la psiquis del tipo. Pero sea como fuere, el viejo abrió la boca y sin dudar le chupó los dedos a mi prima para, aunque sea, sentir, a penas, el sabor tan prohibido de su hija. Se mantuvo lamiendo y llorando por un ratito. Hasta que mi prima vio que el pene le empezaba a crecer y ...
    ... le hizo señas de que se vista y se vaya.
    
    Bastante había aguantado ya la piba con los ojos vendados, y ya era hora de dejarla ver de nuevo. El hombre lo hizo velozmente. Y se fue agradeciéndonos con las manos, como si además de ser brasilero y hablar español, también tuviese cultura japonesa. Tampoco pude saber con seguridad qué nos agradeció en concreto, pero poco importaba ya.
    
    “El trabajo queda concluido. Sepa, sin embargo, que seguiremos en contacto con Lihuén. Si vuelve a ponerle las manos encima sin su consentimiento, volverá a saber de nosotros.” le escribió bajo la foto que mando esta vez, luego de cerrar la puerta que lo dejaba definitivamente afuera.
    
    Cuando Julia le quitó los pañuelos de los ojos, Lihuén volvió a suspirar. Todavía sin creer del todo la experiencia que había tenido. Al igual que nosotros. Pero, claro está, no sólo la de aquella noche.
    
    Nos acomodamos los tres en la cama y nos metimos mano un rato más. Manosearnos y besarnos, era para lo único que nos había dejado fuerzas semejante garchada. Hasta que finalmente nos dormimos. Cada uno con sus excusas, motivo y justificaciones, sabía que al otro día ya no seríamos del todo los mismos. Y nos llenaba de placer.
    
    Cuando volví a despertarme, ya era de día. La pibita ya estaba despierta y hablaba con Julia, quién trataba de tranquilizarla porque se le había pasado el tiempo como un chasquido de dedos y no sabía qué le iba a decir a su padre, si le preguntaba. Esta vez, el más práctico de todos fui ...
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