-
¡Gracias, sobrino!
Fecha: 17/02/2022, Categorías: Incesto Autor: Alphy Estevens, Fuente: CuentoRelatos
... de sus pajas hechas en mi nombre, me alentaron a tomarlo fuertemente por su torso y adherirme a él como una ventosa. Su polla desnuda me apuntaba a quemarropa y eso terminó de flaquear mí ya débil fortaleza. Instintivamente, el animal que llevaba dentro y con varios días de inanición y sometido a pruebas extremas, afloró irremediablemente de mi interior. —No sientas pena, Ricardo. Sé que esto le ocurre a los jóvenes cuando están en el baño. Que tengas una erección es completamente normal —Le dije cariñosamente esa frase y mi mano bajó lentamente y se posó sobre su verga que palpitaba como un corazón fuera de sí. —No sientas pena —repetí. —Ay, tía, que haces… Me da mucha vergüenza todo esto. —Agregó tembloroso. Me aferré a su cuello con mi boca y comencé a besarlo tiernamente mientras que con mi mano iniciaba un rítmico movimiento sobre su polla. —¡Tía, que haces, no, no! Sus palabras, apenas audibles, alimentaban mi pasión más que amainarla. Sabía que estaba quebrantando no sé qué ley natural, pero mi deseo desbocado por aferrarme a esa polla impetuosa y juvenil, me hizo deshacerme de cualquier resquicio moral que pudiera quedar en mí. Sus manos, hasta ese momento, habían permanecido quietas arropando mi cuello. Tímidamente, sentí como mi sobrino las bajaba lentamente y se posaron sobre mis nalgas. Sentir aquellos dedos tratando de hurgar dentro de mi diminuta tanga, descargó en mí un torrente eléctrico que me recorrió todo el cuerpo. —Tócame, ...
... Ricardo, tócame —Le susurré empinándome sobre mis pies. Sus manos, dóciles a mis encantos y a mi mandato, levantaban torpemente la liguilla que sujetaba mi pequeña prenda. Mientras, seguía masturbándolo con fiereza. Sentía su polla crecer aún más de lo que había visto. Su mano se posó sobre mi culito húmedo y empezó a juguetear haciendo círculos sobre él. Mi sobrino estaba jadeando. Nunca imaginó que sus últimas fantasías con su tía hubiesen llegado tan lejos. Se fue soltando lentamente y se estaba transformando en el hombrón que era. Me apretaba con sus fuertes brazos y seguía hurgando en mis partes íntimas sin ninguna pena. Me estremecí cuando uno de sus dedos logró posarse juguetón sobre mi concha babeada de mis jugos. —¡Llévame a la cama! —Exclamé suplicándole. Me levantó fácilmente y me colocó suavemente sobre mi cama. La misma cama que había sido testigo de mis últimas caricias en su nombre. Los dos estábamos cumpliendo nuestras fantasías. Lo halé por una mano y cayó cuan largo a mi lado. Iba a cumplir paso a paso todas las escenas que cincelaron mi mente noches atrás. La polla que apuntaba hacía el techo fue blanco de mi próxima incursión. Agarré su inmenso cañón y lo fui metiendo lentamente en mi boca. Succionaba rítmicamente y con mi lengua lamia el cabezón que coronaba ese pollón. Mientras, Ricardo con sus manos retiró desesperado las escasas prendas que cubrían mi espectacular cuerpo. Yo estaba ya poseída por la lujuria y el placer desmedido. Sacando mi ...