1. ¡Gracias, sobrino!


    Fecha: 17/02/2022, Categorías: Incesto Autor: Alphy Estevens, Fuente: CuentoRelatos

    ... boca de su polla, le dije:
    
    —¿Te gusto, sobrino, te gusto?
    
    —Claro, tía… Estás buenísima —respondió.
    
    Me paré sobre el colchón para que me contemplara a plenitud. Giraba sobre mis piernas y le enseñé todo mi cuerpo. Me tumbé sobre él y comenzó a succionar mis pezones con lujuria. Con sus dedos, jugueteaba animoso con mi coño. Metió uno, luego dos y hasta tres dedos en mi concha resbalosa. Sentir aquellos dedos y su lengua lamer mis pezones, me hicieron venir en un orgasmo increíble.
    
    Ya quería todo. Había estado soñando con esa polla dentro de mí.
    
    —¿Quieres metérmela, Ricardo, quieres que tu polla me penetré hasta lo último?
    
    —¡Sí, tía, claro que quiero!
    
    —¿Dime, tú no te has estado pajeando en mi nombre?
    
    Le solté aquella pregunta sin pensarlo. Me salió de adentro.
    
    —Sí, tía, sí. Desde el primer día que te vi. —Respondió fuera de sí.
    
    —Cumple tu sueño, anda, métemela con fuerzas. Cógeme.
    
    —Sí, tía, te voy a coger con todo… Estás buenísima. Me encantan tus tetas y tu culo. Esto parece un sueño —Susurraba.
    
    Agarré su lubricada polla cada vez más imponente y grande y la coloqué desafiante sobre mi coño desesperado. Aquel pollón era dos veces el de Alex. Nunca habría soñado con meterme semejante miembro. Su cabezota respingada comenzó a abrirse camino sobre mi deseosa cueva. Fui ejerciendo presión lentamente, deslizando todo su cañón hasta mis adentros. Era increíble. Esa sensación inefable de ser penetrada por mi sobrino, con ese descomunal pistolón, ...
    ... era primera vez que lo sentía. Me movía desenfrenada, queriendo ser envainada por esa espada de mis deseos. Quedaba bien ajustada en mi apretada vagina. Trataba de succionar con mi músculo del amor, tratando de exprimir sus jugos.
    
    Ricardo estaba aferrado a mi culo. Mientras me ensartaba con su miembro, dejó deslizar un dedo dentro de mi resbaloso orificio anal. A cada embate de su polla, hundía toda su falange hasta adentro. Sentirme penetrada por ambas partes, me electrificaban cada centímetro de mi piel.
    
    —Acábame adentro, sobrino. Échame toda tu leche caliente, yo ya me vengoo…
    
    Ah, ah… Sentí toda su esperma dentro de mí y me corrí como nunca. Quedé desmayada. Ricardo se corrió como un semental. Cuando sacó su polla, quedé sorprendida del tamaño y de lo erguida que seguía. Cuando Alex terminaba, su polla salía medio flácida y pidiendo descanso.
    
    Aquello me reanimó. Su dedo jugueteando y hurgando mi culo, había despertado en mí, unas ganas locas de ser poseída por detrás. Imaginar su pollón, doblegar mi estrecho culito me subieron la temperatura nuevamente.
    
    —Fóllame por detrás, sobrino. Quiero sentir tu polla violándome mi culito. —Le imploré.
    
    —Sí, tía, sí, lo que tú quieras.
    
    Me puse en cuatro y deje que mis nalgas quedaran expuestas a él. Al verlas, sucumbió a sus encantos y metió su lengua en mi trasero. Sentí varios corrientazos recorrer mi cuerpo cada vez que su lengua se introducía en mi culo. Me agarraba con fuerzas mis nalgas. Estaba desesperado ante ...