1. ¡Gracias, sobrino!


    Fecha: 17/02/2022, Categorías: Incesto Autor: Alphy Estevens, Fuente: CuentoRelatos

    ... Discutimos un rato y nos despedimos en no muy buenos términos. Deseaba que estuviera aquí conmigo esta noche, pero como casi siempre, tenía una reunión con sus amigotes.
    
    Ya en mi cuarto, conecté la aplicación de las cámaras y me dispuse a observar a mi sobrino. Decepción absoluta. Cuando enfoqué directo sobre su cama, Ricardo estaba profundamente dormido. El entrenamiento fuerte a que era sometido, pasaba factura en su imponente humanidad. Estaba frustrada. Les cuento que no tuve ánimos ni para buscar a mis amigos del closet. Caí rendida hasta la mañana siguiente.
    
    Mi plan tuvo que esperar hasta el sábado. Los fines de semana, el racionamiento del agua no entraba en vigor. Mi mente ya se había adelantado y cambié la cámara que estaba en mi baño y la coloqué sobre la ducha de mi sobrino. Sin el baño obligado en el complejo deportivo, necesariamente tendría que hacerlo en el apartamento. En su baño, con la regadera, como Dios manda.
    
    El juego de querer ver a mi sobrino desnudo, bajo el agua cayendo sobre su cuerpo, había avivado mis sentidos y mi cinismo. Busqué entre mis viejos trapos, un beibidol negro que había comprado hace tiempo y lo tenía en desuso. Era una prenda con encajes rojos y que mostraba con mucha picardía mis atributos. Nada vulgar ni excesivamente imprudente. Tampoco quería causar una mala impresión en mi sobrino. Se trataba de un conjunto de brasier con un blúmer que era cubierto por una túnica transparente, que le daba características de dormilona. ...
    ... Ciertamente, era un pijama, despierta maridos. Me lo puse la noche del viernes para despertar con la prenda, la mañana del sábado.
    
    Quería ser observada por mi sobrino y deseaba con toda mi alma verlo bajo la ducha. En eso consistía mi desquiciado plan. Planifiqué darme la más caliente de mis caricias intimas con esas imágenes libidinosas. Dejé mi puerta a medio abrir y esperaría la mañana para llamarlo y preguntarle cualquier tontería. Puse el despertador, más temprano de lo habitual y estaría pendiente hasta que se parara y antes de que se metiera al baño a ducharse.
    
    Así fue. A las ocho sonó la alarma anunciando con su estruendo, que el plan había comenzado. Me aseé y me senté en la cama a ver la tele y a esperar que mi sobrino se despertara. Ensayé varías posiciones sobre el edredón que atestiguaba mis insólitas fantasías. Quería que se embelesara con mis atributos pero con naturalidad. Nada vulgar ni que no pareciera casual. A las nueve y media, escuche la puerta de su cuarto sonar.
    
    —Buenos días, Ricardo —Le saludé desde mi cama.
    
    Escuché sus pasos acercándose y desde la puerta me respondió:
    
    —Buenos días, tía. ¿Cómo dormiste? —agregó.
    
    —Muy bien, sobrino. Dormí como una leona —Le dije.
    
    Estaba aún somnoliento. Bajo su diminuto short de dormir, se le notaba una polla nada despreciable. Su abdomen, finamente esculpido por el rigor de los ejercicios y sus piernas como dos columnas góticas, parecían sostener el dintel de la puerta.
    
    —Pasa, pasa. ¿Qué quieres ...
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